Valoración:
Adiós alcaldes, adiós Alcaldías
De izquierda a derecha, Manuel del Valle y Luis Yáñez; Pedro Aparicio y Eduardo Martín Toval; Carlos Díaz y Fermín del Moral, y Santiado Martínez Cabrejas y Martín Soler
Cambios... y batacazos electorales del PSOE

Luis Yáñez por Manuel del Valle
Sevilla. 1991. Tras dos mandatos seguidos al frente del Ayuntamiento de Sevilla, el socialista Manuel del Valle se había quedado con tan escaso apoyo de la dirección del partido que ésta acabó descartándolo como candidato para los comicios locales de 1991, para los que designó a Luis Yáñez como aspirante. Ganó las elecciones, pero perdió la mayoría de la que el PSOE gozaba en la capital andaluza y pasó a gobernar la coalición formada por PP y PA, pacto que se prolongó hasta 1999.

Eduardo Martín Toval por Pedro Aparicio
Málaga. 1995. La dirección del PSOE-A decidió en 1995 que el histórico Pedro Aparicio, después de 16 años como alcalde, no se volviera a presentar a las municipales, para las que se prefirió la opción de Eduardo Martín Toval, que renunció a su escaño en el Congreso para poder gobernar en su ciudad natal. Pero el varapalo fue tremendo y el PSOE pasó de tener la mayoría absoluta a ser la tercera fuerza política con sólo 7 concejales; la IU de Antonio Romero obtuvo 9 y el PP 15 con Celia Villalobos, que se convirtió en alcaldesa; desde entonces, los populares dirigen la ciudad.

Fermín del Moral por Carlos Díaz
Cádiz. 1995. El de Cádiz fue un caso similar al de Málaga. Misma fechas, mismos motivos, mismos resultados. Así, el partido optó por acabar con los 16 años de gobierno de Carlos Díaz, otro histórico con gran respaldo de las urnas, al imponerse en la batalla del grupo municipal —hubo unas primarias— la opción «peralista», el entonces viceconsejero de Obras Públicas Fermín del Moral. Éste, tras años de claros triunfos socialistas, fue derrotado con enorme claridad por una cántabra recién aterrizada, la popular Teófila Martínez, que sigue hoy como alcaldesa revalidando y aumentando mayorías absolutas.

Martín Soler por Santiago Martínez Cabrejas
Almería. 2003. El primer alcalde post-franquista de la capital almeriense, el socialista Santiago Martínez Cabrejas, anunció a comienzos de 2003 que no iba a presentarse de nuevo tras acordarlo con el partido, que designó candidato al entonces secretario provincial y ahora consejero, Martín Soler. El PP le venció y le arrebató al PSOE la Alcaldía, que mantiene hasta hoy.
El valor de la popularidad, una de las claves

Los partidos buscan cada vez con más insistencia para sus candidatos un factor que está resultando clave en elecciones municipales, la popularidad. En Sevilla, por ejemplo, el PP aprendió la lección de épocas pasadas y su líder local, Juan Ignacio Zoido, cargó su agenda diaria de visitas a barrios, organismos, entidades... Día a día, vecino a vecino, foto a foto, el popular se ha convertido precisamente en eso, en un político «popular» y muy conocido en la ciudad. Ha trasladado el PP el modelo de otras capitales donde arrasa con ese sistema. Así lo hizo en Huelva, donde en 1995 arrebató el poder al PSOE con una persona muy conocida en la ciudad y que no era «político profesional», Pedro Rodríguez, que sigue siendo alcalde. Así lo hizo en Cádiz con Teófila Martínez, que acabó con años de dominio socialista gracias a su don de gentes, por el cual revalida mayorías absolutas cada cuatro años. El sistema fue el mismo usado por el popular José Torres Hurtado en Granada, donde venció en 2003 al PSOE de manera aplastante y hoy gobierna.
2007-2010

Si es cierto aquello del gato escaldado, el PSOE habría puesto todo su empeño en mantener en el puesto al alcalde. Pero habría que preguntarse si no fue Monteseirín el que en 2007 puso en duda la máxima de que era mejor mantener un alcalde que cambiarlo y arriesgarse a perder.
ADRIANO
Actualizado Viernes , 12-03-10 a las 12 : 20
La decisión adoptada por el PSOE andaluz con respecto a Sevilla capital de cara a las próximas elecciones municipales del año que viene, esto es, no contar como candidato con el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín —que gobierna la ciudad desde 1999—, tiene algún que otro precedente en las principales capitales de la región, pero todos tienen un denominador común: cuando el partido prescindió de su alcalde como aspirante a la reelección, el PSOE perdió la Alcaldía en cuestión, muchas de las cuales no ha vuelto a recuperar al retenerlas el PP desde hace años. Optar por un candidato distinto al alcalde y perder la plaza para mucho tiempo es una constante.
En esos negros precedentes basa su crítica a las formas y a la estrategia escogida una parte importante del PSOE de Sevilla capital, que considera un «suicidio político» lo que va a hacerse. «Esto es poner la mayoría absoluta en bandeja al PP, tener un candidato fuera del Ayuntamiento un año o colocar a un alcalde-puente, las dos cosas», explicaban a ABC fuentes socialistas esta semana. Y el ejemplo se encuentra en el propio Ayuntamiento de Sevilla, donde los socialistas ya perdieron el bastón de mando durante dos mandatos seguidos por hacer precisamente lo mismo.
Echando la vista atrás, hay que recordar el final del segundo mandato de Manuel del Valle, que perdió todo su peso en las eternas luchas internas del partido y la dirección acabó descartándolo para las municipales de 1991 después de ser alcalde desde 1983. Agotó su mandato Del Valle mientras se fogueaba al candidato, Luis Yáñez, que pese a vencer en los comicios perdió la mayoría absoluta de la que gozaba el PSOE y cedió el poder a la alianza formada por andalucistas y populares. Alejandro Rojas Marcos se erigió en alcalde y en 1995 fue Soledad Becerril la que logró el respaldo. El PSOE no recuperó la Alcaldía de Sevilla hasta 1999, y lo hizo merced a un pacto con el PA que entregó entonces la silla principal a Alfredo Sánchez Monteseirín; él, ahora, es el nuevo Del Valle, la pieza descartada.
No tuvo en cuenta el PSOE andaluz lo ocurrido en Sevilla y repitió planificación en otras capitales con resultados idénticos. La ruptura total con un proyecto de gobierno concreto no se le da bien. En las elecciones de 1995, el traspiés político en ese aspecto fue descomunal y aún pasa factura a la formación, que perdió dos capitales de referencia. En Málaga, los problemas internos con el alcalde, Pedro Aparicio —que llevaba nada menos que 16 años al frente del Consistorio— motivaron que el PSOE decidiera presentar a los comicios locales al abogado Eduardo Martín Toval, que renunció a su escaño en el Congreso para optar a dirigir su ciudad natal. El fracaso fue estrepitoso —los socialistas pasaron de tener la mayoría absoluta a ser la tercera fuerza política, por detrás incluso de IU— y la popular Celia Villalobos obtuvo la Alcaldía, que sigue manteniendo el PP desde entonces. Toval permaneció en el Consistorio malagueño como portavoz socialista hasta 1998, cuando fue derrotado en las primarias socialistas para la candidatura a alcalde de la ciudad.
El modelo se repitió en esas mismas fechas en Cádiz, donde el PSOE ostentaba la Alcaldía con Carlos Díaz nada menos que desde 1979. Otro que llevaba 16 años. La «tacita» era un feudo socialista casi inexpugnable bajo el mandato del también parlamentario andaluz. Pero los jefes regionales del partido decidieron, tras diversas intrigas y cuitas internas, que no se presentase a los comicios del 95 —agotó el mandato—, para los que escogieron a Fermín del Moral, viceconsejero de Obras Públicas y Transportes y hombre hasta entonces ajeno al Consistorio. En la guerra interna del grupo municipal acabó imponiéndose gracias al apoyo del sector del partido liderado por el ya desaparecido Alfonso Perales. No pudo resultar peor la decisión, pues el PSOE pasó de tener mayoría absoluta a ser el PP el que la tuviera tras el paso por las urnas. Desde entonces, y van a ser ya 15 años, la santanderina Teófila Martínez (PP) es alcaldesa, revalidando y aumentando mayorías una vez tras otra.
Ocho años después, el PSOE-A repitió la historia en Almería, donde Manuel Chaves optó por el mismo modelo. En la capital era alcalde Santiago Martínez Cabrejas, histórico al ser el primer regidor tras la dictadura, que en varios meses antes de las municipales de 2003 comunicó su renuncia «por motivos personales». Todo estaba acordado y el PSOE designó aspirante al entonces secretario general de la agrupación provincial, Martín Soler, ahora consejero de Innovación de la Junta de Andalucía. El varapalo recibido fue enorme y los socialistas perdieron en los comicios del 25 de mayo de 2003 la Alcaldía, que pasó a manos del popular Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, quien sigue siendo alcalde ya con más margen de votos a su favor que aquella vez; no obstante, en ambos casos ha tenido que pactar con el partido local Gial del ex regidor Juan Megino.
Cuestión de proyectos
La cuestión parece ir incluso más allá del mero cambio de cara. La ruptura por parte de la dirección socialista andaluza con un proyecto concreto en una ciudad para «empezar de nuevo», en general, siempre ha resultado traumática. Pasó por ejemplo en Granada, donde hasta comienzos de los 90 era alcalde indiscutible Antonio Jara —ahora presidente de Caja Granada—, que lograba mayorías aplastantes. Pero para los comicios locales de 1991 el partido decidió relevarlo y presentar como candidato a Jesús Quero, que logró el triunfo pero ya de forma apurada. Quero, ya alcalde, volvió a presentarse en 1995 y fue barrido por el popular Gabriel Díaz Berbel. Desde el relevo, el PSOE local es un barco a la deriva.
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...