Un año marcado por la hecatombe económica y otro por la marcha de Chaves y la llegada de Griñán a la Presidencia de la Junta. Y con una crisis, la del PSOE, que se cierra en falso. Estas circunstancias marcan el ecuador de una legislatura con un Gobierno paralizado
DIAZ JAPÓN
Y un Gobierno con graves problemas de comunicación
Nadie sabe si Chaves se habrá arrepentido del sucesor que dejó de presidente pero sí que es vox populi que el Ejecutivo de Griñán es bastante menos políticos que el que le antecedía. Y es que además de predominar el perfil bajo de algunos consejeros (sólo Mar Moreno y Rosa Aguilar fueron fichajes estrella) el gabinete de Griñán adolece de figuras fuertes a no ser por los que se han mantenido como la de Salud, María Jesús Montero o por la mano derecha de Griñán, la consejera de Economía, Carmen Martínez Aguayo. Se echa de menos la figura de Gaspar Zarrías que fue sustituido por un consejero de Presidencia, Antonio Avila, que sigue siendo un gran desconocido y que tiene pocas dotes comunicativas. Claro que para perfil bajo el del portavoz del Gobierno que suele contestar con frases hechas cuando se le pregunta cada martes. Manuel Pérez Yruela no parece ser el comunicador que el Gobierno de Griñán precisa en estos complicados momentos.
Nadie sabe si Chaves se habrá arrepentido del sucesor que dejó de presidente pero sí que es vox populi que el Ejecutivo de Griñán es bastante menos políticos que el que le antecedía. Y es que además de predominar el perfil bajo de algunos consejeros (sólo Mar Moreno y Rosa Aguilar fueron fichajes estrella) el gabinete de Griñán adolece de figuras fuertes a no ser por los que se han mantenido como la de Salud, María Jesús Montero o por la mano derecha de Griñán, la consejera de Economía, Carmen Martínez Aguayo. Se echa de menos la figura de Gaspar Zarrías que fue sustituido por un consejero de Presidencia, Antonio Avila, que sigue siendo un gran desconocido y que tiene pocas dotes comunicativas. Claro que para perfil bajo el del portavoz del Gobierno que suele contestar con frases hechas cuando se le pregunta cada martes. Manuel Pérez Yruela no parece ser el comunicador que el Gobierno de Griñán precisa en estos complicados momentos.
Publicado
Lunes
, 15-03-10 a las 07
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Aunque muchas eran las voces que pedían el relevo de Chaves al frente de la Junta, pocos imaginaban cuando se celebraron las elecciones autonómicas (hace ahora dos años) que las cosas iban a cambiar tanto en Andalucía. Y es que, aunque en el terreno legislativo apenas se han producido novedades y los socialistas siguen gobernando, sin duda la marcha de Chaves y su sustitución por Griñán han marcado la primera mitad de la legislatura.
Y es que si los devastadores efectos de la crisis marcaron el primer año de mandato, el segundo comenzó con una hecatombe aún más grande que la económica, la política. Hace ahora un año de que, tras diecinueve años como presidente de la Junta de Andalucía, Chaves dejaba su cargo para marcharse a Madrid a ocupar el puesto de vicepresidente tercero del Gobierno. Sin duda el balance de estos dos años es la historia de una llegada (la de Griñán), que apenas hace 48 horas que ha tomado las riendas del partido en Andalucía y que aún no cumplió un año en el Gobierno, y de una marcha que ahora termina de producirse ya que Chaves acaba de dejar el mando del partido.
Así las cosas el primer año de Griñán ha estado marcado por los constantes problemas con la bicefalia (PSOE-Junta) y por una oposición que no creía en el relevo en la Junta (Arenas se ha dirigido a él durante este tiempo como el sucesor de Chaves). Y también porque desde Madrid se le ha instado en más de una ocasión a hacer cambios en el Gobierno. A saber, primero fue el propio Chaves el que hace unos meses habló desde su puesto en Madrid de la necesidad de hacer cambios en la Junta de Andalucía. Y luego, hace sólo unos días, el 28-F, era el propio Gaspar Zarrías el que reventaba a Griñán la festividad del día asegurando que esos cambios se producirían pronto. En las dos ocasiones tuvo que salir algún miembro del Ejecutivo de Griñán a recalcar que esos cambios son competencia exclusiva del presidente de la Junta.
En cualquier caso los problemas de la bicefalia no han sido los únicos que han dado quebraderos de cabeza. El paro alcanza cotas insuperables en la comunidad ya que hay más de un millón de desempleados en Andalucía, cuando al principio de la legislatura eran poco más de medio millón. Y la tasa de paro casi se ha multiplicado por dos pasando del 14,83% al 26,33%.
También los alcaldes se le sublevaron a Griñán con el presidente de la FAMP a la cabeza. El socialista Francisco Toscano, emblemático alcalde de Dos Hermanas, protagonizó la crisis a cuenta de las nuevas leyes locales, ahora en trámite, que no satisfacían a los primeros ediles ni al propio presidente de la FAMP. Aunque el PSOE se empeñó en que todo era una estrategia del PP, Toscano tampoco estaba de acuerdo con unas normas que no satisfacían las peticiones de los alcaldes para sanear las maltrechas arcas municipales.
Los socialistas se han enfrascado estas últimas semanas en preparar el congreso que ha eclipsado parte de la legislatura mientras el temporal hacía el resto. Las graves inundaciones en varias provincias. playas arrasadas en media comunidad, infraestructuras dañadas y cuantiosos daños en la agricultura, la ganadería y la pesca, han hecho lo demás.
Zapatero ha tenido que echar un cable al Ejecutivo y esta misma semana se celebraba una reunión en La Moncloa de la que Griñán se traía la promesa de ayudas para arreglar las infraestructuras, aunque la duda está en saber si las playas estarán listas antes de que comience la Semana Santa para la que quedan poco más de dos semanas.
Por lo demás antes de irse Chaves dejó iniciada Ley de la Vivienda que aprobó hace sólo unas semanas Griñán para garantizar el acceso a la vivienda a las personas con menos recursos. En cuanto a las promesas, el presidente de la Junta apenas ha cumplido las que hizo: No ha reducido los altos cargos como prometió aunque hace unas semanas se despachaba con otra promesa: la reducción de consejerías. Mientras, la administración paralela y sus cientos de empresas públicas le siguen costando a la Junta más de 5.000 millones al año.
Sólo el reparto de ordenadores a los niños de quinto y sexto de Primaria, los éxitos de la Consejería de Salud (trasplante de cara y el bebé medicamento o la investigación biomédica) o la inauguración del metro de Sevilla han aliviado algo estos dos años que culminan con las peores encuestas para el PSOE: las que le dan por primera vez la victoria al PP si hubiera elecciones al Parlamento andaluz.


