
Uno de los vendedores en la Plaza del Museo. ABC
Publicado
Miércoles
, 31-03-10 a las 13
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La Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla ha confeccionado un plano de situación de los pintores y escultores que muestran sus obras durante los fines de semana en la Plaza del Museo de la capital hispalense, con el objetivo de que un aforo máximo de 69 de estas personas puedan colocarse en este enclave sin que se produzca afección peatonal o de actividad diaria del espacio.
El presidente de la Asociación de Pintores de la Plaza del Museo, Pedro Cansino, indicó a Europa Press que tras la presentación de los últimos requisitos documentales necesarios el Ayuntamiento ha dado un plazo de unas dos semanas para que el convenio que regulará la actividad de estos profesionales pueda quedar listo para la firma.
Así, ya se han elaborado las condiciones de selección por las que se regirá la muestra, mediante la cual habrá un aforo máximo de 69 personas. Los demásartistas que lleguen con posterioridad tendrán que apuntarse a una lista de espera, señaló Cansino, que se congratuló de que esta fórmula permita "acabar con una situación en la que en los días de más afluencia hay hasta 40 o 50 pintores más de lo que corresponde".
Uno de los aspectos más importantes del convenio es la regulación de la ubicación de los artistas, de tal manera que éstos ahora se colocarán alineados con paredes y con una línea de contenedores, de tal forma que configurarán una suerte de 'U', "quedando libre el centro de la plaza para facilitar el acceso".
Otro de los acuerdos que ya se alcanzó pasaría por el desarrollo de una acreditación exclusiva para las personas a las que se permitiera ejercer esa actividad, por lo cual las autoridades "podrían pedir ese carnet" como forma eficaz de vetar a los vendedores ajenos al arte que comercian con artículos ajenos a este ámbito, como abanicos, pulseras u otras muestras de bisutería.
El colectivo pretendía encontrar una fórmula jurídica para que la Policía Local pudiera intervenir 'de facto'; una de los aspectos que han entrado en las conversaciones ha sido el hecho de que, en caso de observar este tipo de intrusismo, se podría llevar a cabo una demanda ante la Policía Local para que este cuerpo pueda proceder a expulsar a los vendedores ajenos.
La existencia de este problema jurídico, de especial importancia para los artistas, que consideran que "aquello actualmente es un desastre porque se venden artículos que nada tienen que ver con el arte e infravaloran las obras y una de las ventajas de la regulación es precisamente poder evitar eso", ha sido el único escollo para un convenio cuyo texto ya fue reformado en algunos puntos por el colectivo.

