
30 años de ayuntamientos democráticos
El alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, inauguró ayer la exposición titulada «Treinta años de ayuntamientos democráticos». La muestra, ubicada en la Puerta de Jerez recoge fotografías de las últimas tres décadas en Sevilla, por donde han pasado hasta ocho corporaciones locales.
El alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, inauguró ayer la exposición titulada «Treinta años de ayuntamientos democráticos». La muestra, ubicada en la Puerta de Jerez recoge fotografías de las últimas tres décadas en Sevilla, por donde han pasado hasta ocho corporaciones locales.
La portavocía del Gobierno, una «patata caliente»
No sólo en las delegaciones los cambios han sido constantes, causando una inestabilidad en la gestión enorme durante estos tres años del tercer mandato de Alfredo Sánchez Monteseirín. Un caso paradigmático de cómo se está desarrollando este convulso período es el de la portavocía del Gobierno municipal, que ha sido una auténtica patata caliente que ha pasado de mano en mano sin que haya habido nunca acuerdo sólido. Por defecto, comenzó siendo portavoz —y dando las ruedas de prensa después de cada Junta de Gobierno— Emilio Carrillo, que reiteró a los periodistas una y otra vez que su puesto era «provisional» aunque estuvo más de año y medio. Con su salida de Urbanismo, quedó el cometido para Maribel Montaño, cuya cercanía con el alcalde sólo es comparable con su capacidad para no informar de nada más allá de lo estrictamente previsto. Con el nuevo cambio de gabinete abandona la portavocía, que pasa a manos de Nieves Hernández.
No sólo en las delegaciones los cambios han sido constantes, causando una inestabilidad en la gestión enorme durante estos tres años del tercer mandato de Alfredo Sánchez Monteseirín. Un caso paradigmático de cómo se está desarrollando este convulso período es el de la portavocía del Gobierno municipal, que ha sido una auténtica patata caliente que ha pasado de mano en mano sin que haya habido nunca acuerdo sólido. Por defecto, comenzó siendo portavoz —y dando las ruedas de prensa después de cada Junta de Gobierno— Emilio Carrillo, que reiteró a los periodistas una y otra vez que su puesto era «provisional» aunque estuvo más de año y medio. Con su salida de Urbanismo, quedó el cometido para Maribel Montaño, cuya cercanía con el alcalde sólo es comparable con su capacidad para no informar de nada más allá de lo estrictamente previsto. Con el nuevo cambio de gabinete abandona la portavocía, que pasa a manos de Nieves Hernández.
Actualizado
Domingo
, 18-04-10 a las 18
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Partido Socialista e Izquierda Unida han convertido a Sevilla en un banco de pruebas durante el último mandato, en el que están usando la capital andaluza como tablero de juego para dirimir sus cuitas internas. Que son muchas y ruidosas. Y todo ello, en perjuicio del interés ciudadano, pues los constantes cambios provocados por esas batallas han causado que la gestión de los departamentos nunca llegue a avanzar al ritmo necesario por esos movimientos de salida y entrada de sus responsables. Gobierno experimental éste de la segunda parte de la coalición PSOE-IU, aunque ya dure tres años.
Así, en nada se parece al de 2007, salido de las urnas y de la voluntad popular, el actual gabinete de Alfredo Sánchez Monteseirín, que ha resultado de la reciente reforma provocada por la marcha a la Junta de Andalucía de Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. Han cambiado en estos casi tres años responsables de hasta diez delegaciones municipales, alguna de ellas en varias ocasiones, y también se han producido relevos en varios distritos municipales.
Se lleva la palma el PSOE, por conflicto interno y por el número de ambos —lógico al tener quince concejales—. La pelea interna entre las dos corrientes de la provincia, críticos —liderados por el propio alcalde— frente a oficialistas —afines a la dirección provincial liderados por el secretario, José Antonio Viera— se inició en lo que a este mandato se refiere incluso antes de los comicios de 2007, al elaborar las listas, donde tenía que haber alternancia de nombres de una facción y otra para contentar a todas las familias. Tras las elecciones, el reparto de áreas desencadenó otra refriega al quedar los «vieristas» marginados en departamentos con escasos recursos. Tanto es así que en las horas previas a la misma toma de posesión de los concejales, el que iba de «número dos» del PSOE, que no era otro que Viera, renunció a su acta y salió de un gobierno ya diseñado y donde iba a liderar la denominada «área de innovación». El líder socialista sevillano prefirió quedarse con el sueldo de Cartuja 93, más suculento que el de mero edil, traicionando a aquellos que habían dado su respaldo a la lista electoral donde él estaba colocado justo tras el alcalde. Y eso nada más empezar. Así, hubo que tirar de lista electoral, entrando en la Corporación Encarnación Martínez —próxima a Celis— por Viera para hacerse cargo de Medio Ambiente y quedarse el vierista José Antonio Martínez Troncoso con Innovación.
Avanzado el mandato, los intereses del partido volvieron a generar cambios en las delegaciones. Sólo un mes y medio después de empezar el período de gobierno, el delegado de Cultura, Juan Carlos Marset —delegado no electo, no estaba en la lista—, dejó su puesto para dirigir el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem), del Ministerio de Cultura. Para sustituirle, Monteseirín tiró de la por aquel entonces diputada autonómica en el Parlamento andaluz y secretaria de Igualdad de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, Maribel Montaño, que fue asesora cultural en la Diputación con el alcalde como presidente.
Los intereses del PSOE volvieron a estar por encima del Ayuntamiento sevillano y en diciembre de 2008 también provocaron la salida del otro delegado no electo que inició el mandato, en este caso la delegada de Bienestar Social, Ana Gómez, que fue nombrada directora general de Servicios Sociales e Inclusión de la Consejería de Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía. Su trabajo en El Vacie quedó así cortado para que la sucediera Emilia Barroso.
El paso de Carrillo
En verano de ese 2008 se produjo el primer cataclismo importante de verdad para Monteseirín con la dimisión como delegado de Urbanismo de Emilio Carrillo, estrecho colaborador suyo desde que accediera a la Alcaldía en 1999 pero que varios meses antes pasó a apoyar en los congresos provinciales a la dirección del partido. Eso le enemistó definitivamente con el alcalde y a finales de julio Carrillo dejó la Gerencia, quedando relegado a una delegación menor, la de Recursos Humanos, donde, además, logró la firma de un pacto con los sindicatos que luego el Gobierno no cumplió. Eso le hizo marcharse definitivamente en mayo de 2009. La balanza municipal empezaba ahí a virar decididamente hacia el lado de la cúpula del partido, al que había pasado a apoyar Carrillo. Fue el inicio del fin para el todavía alcalde, que colocó a su hombre fuerte, Gómez de Celis, como delegado de Urbanismo, a donde trasladó su equipo de Turismo. Hacienda, de la que Celis era también delegado, quedó en manos de Nieves Hernández, que abandonaba Seguridad y Convivencia para que esa delegación pasara a ser liderada por Alfonso Mir —quien, a su vez, había dejado Recursos Humanos para Carrillo—.
Por Carrillo entró Cristina Galán, decimoséptima en la lista electoral y también cercana a las posiciones de Celis. Para que tuviera cartera se recuperó la Delegación de Cooperación al Desarrollo, que se había eliminado dejando al edil «vierista» Alberto Moriña como delegado de Triana. Era el castigo. Esa área volvió a tener contenidos y fondos cuando pasó a dirigirla una concejal afín al alcalde.
La salida de «Lolo» Silva
Precisamente tras aquel verano de 2008, en septiembre, dimitió también otro delegado, en esta ocasión de IU. Pero quedará la duda de saber si por designio del partido para apartarlo del disparadero o por la escandalosa acumulación de irregularidades. El ínclito Francisco Manuel Silva, «Lolo», dejaba el Ayuntamiento tras la publicación de diversos casos de enchufismo y contratos públicos a familiares sumados a la pésima gestión en Juventud y Deportes. En ese departamento le sustituyó, paradójicamente, su segundo, José Manuel García, hasta la fecha gerente del IMD y también responsable de escándalos como el de la cubierta de la Davis. García se quedó también con el Distrito Casco Antiguo. Fue un cambio de miembros del PCA «a pelo».
Las corrientes internas de la coalición y las luchas de poder se llevaron por delante justo un año después al delegado de Economía y Empleo, Jon Ander Sánchez, que se marchó acusando a Antonio Rodrigo Torrijos, portavoz local de IU, de ser «el peor cáncer de la izquierda en la ciudad». Las duras declaraciones del delegado saliente evidenciaron la enorme brecha interna y una encarnizada lucha de poder que ha ido ganando el ala más radical de los comunistas en Sevilla, a la que Torrijos se ha acercado estratégicamente para poder ser candidato a las municipales. El portavoz impuso su método stalinista y cortó la cabeza de Sánchez y de su segundo en ese departamento, José Ramírez, a quienes acusó de contratar en Sevilla Global fuera de los parámetros establecidos a personal de su confianza. O sea, «enemigos» según su dialéctica. En esa aproximación a los radicales, Torrijos acabó nombrando delegado de Economía y Empleo a Carlos Vázquez, auténtico cerebro de los comunistas en la capital, coordinador del grupo municipal de IU hasta entonces y conocido entre los suyos como «el comandante» por su actitud marcial. Nada más llegar, fueron echando a los trabajadores que había tenido a su cargo Jon Ander Sánchez; ahora andan en los juzgados.
Otro gran cataclismo
No se ha podido llegar al tercer año de este tercer mandato sin una nueva reforma, ésta la de mayor calado y provocada por la noticia más importante de todas: Monteseirín no volverá a presentarse como candidato. El anuncio, que hizo antes José Antonio Griñán, desencadenó una cruda batalla interna que ha terminado con imposición de la dirección del partido. Las direcciones del PSOE andaluz y sevillano movieron rápido sus piezas para evitar que el alcalde colocara en la rampa de lanzamiento para ser su relevo a su «delfín», Gómez de Celis, quien no reunía las simpatías de la cúpula provincial por su vínculo con el regidor. Las declaraciones de éste mostrando su favoritismo por el delegado de Urbanismo han acabado enterrando sus opciones de ser aspirante.
El partido le buscó hueco en la Junta de Andalucía, donde ya es secretario de Vivienda, quedando como delegado de Urbanismo Manuel Rey. Para ello, ha debido salir una de las delegadas no electas, Emilia Barroso, y entrar el «número 18» de la lista, Enrique Lobato, para hacerse con Bienestar Social. Presidencia, la otra área de Celis, ha quedado para Montaño en el enésimo cambio, un auténtico cataclismo pues ha golpeado la línea de flotación del alcalde.

