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Atalaya retrata el horror del poder corrupto en su «Ricardo III»
En «Ricardo III», Shakespeare explora las más bajas pasiones del ser humano en aras de lograr el poder
Jueves , 22-04-10
Tras realizar una incursión por los clásicos griegos, la compañía sevillana Atalaya debuta con Shakespeare en su nueva producción, «Ricardo III», de la que se hará el estreno nacional en el Teatro Lope de Vega el próximo 29 de abril.
Con este montaje se culmina el proceso creativo que se inició en el año 2008 cuando se creó el Centro de Interpretación Teatral TNT-Atalaya. Esto ha posibilitado trabajar con una mayor independencia y crear un espectáculo que dará mucho que hablar por la calidad del elenco de actores elegidos y por los medios técnicos puestos a disposición de esta obra.
Para esta nueva producción de Atalaya que ahora se estrena en Sevilla y que ya se preestrenó en las Jornadas del Siglo de Oro de Vícar (Almería), se ha seleccionado a un destacado grupo de actores entre los que cabe subrayar a Jerónimo Arenal en el papel de Ricardo III, Carmen Gallardo (Margarita, asesino 2 y príncipe de Gales) -que ha regresado a Atalaya después de ocho años-, Joaquín Galán, Aurora Casado, María Sanz, Silvia Garzón, Lidia Mauduit, Manuel Asensio, Raúl Vera, Silvia Garzón y Nazario Díaz. En total se ha juntado tres generaciones de intérpretes, desde veteranas como Carmen Gallardo a jóvenes como Nazario Díaz.
Esta obra fue la primera tragedia de Shakespeare y uno de sus grandes éxitos junto a «Hamlet» y «Romeo y Julieta», convirtiéndose en una de sus obras más representadas. Shakespeare se basó literalmente en una obra escrita por Tomás Moro sobre la historia del rey Ricardo III, en tiempos de la guerra civil inglesa o Guerra de las Dos Rosas, que enfrentara a las dos familias más importantes del reino: los Lancaster y los York, que luchaban por el poder absoluto del gobierno de Inglaterra.
Para recrear este ambiente tan cruento, sobre el escenario hay nueve picas de siete metros de altura, que los actores van moviendo para convertirlo en el salón del trono, en una prisión, en cuchillos, anclas, guillotinas o espejos.
Cuatro estilos en un lenguaje
En palabras del director de TNT-Atalaya, Ricardo Iniesta, «esta obra es como una especie de colofón de toda nuestra búsqueda después de un cuarto de siglo. Se conjugan cuatro estilos en un solo lenguaje: el onírico (próximo al Lorca surrealista de «Así que pasen cinco años»; el más grotesco (Valle Inclán); el más épico-telúrico de la tragedia griega y el del realismo expresionista más comprometido con el lenguaje contemporáneo. Era un desafío muy grande porque se trataba del nuevo espectáculo que hacemos después de 25 años y tras ganar el Premio Nacional de Teatro».
Señala también Iniesta que «Ricardo III lo encontramos hoy día en la lucha por el poder que existe en nuestra sociedad y en otros países. En esta obra se retrata esta lucha por el poder político y el económico; el poder a costa de cualquier precio, la filosofía de la corrupción, etc.».
Asimismo, el director de Atalaya aclara que «es un espectáculo que tiene que ver mucho con la sensación del horror y del terror ante lo que se está viendo. La matanza y la crueldad de los secuaces de Ricardo III, que casi no se mancha las manos».
Éste también dice que «Ricardo funciona en la obra de dos modos: como personaje y como coro griego. Nos hace cómplices y «voyeurs» de sus crímenes. La implicación es tan poderosa como lo es el rechazo que nos embarga ante semejante individuo, que aparece como una fuerza primitiva, de una sola pieza, terrible, tal como los personajes de las tragedias griegas».
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