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Más gasto

Ahora no quieren bancos de Ikea ni farolas del Leroy. Renuevan el mobiliario, como los nuevos ricos cambian las cortina del chalet cada temporada. Desoyeron las críticas sobre la falta de sensibilidad y gusto y ahora quieren enmendar o empeorar, porque la propuesta insiste en una modernidad mal entendida. Pero la cuestión no es estética sino ética. ¿Por qué gastar lo que no se tiene al final del mandato?
ADRIANO
Actualizado Miércoles , 28-04-10 a las 19 : 09
Las duras críticas realizadas por asociaciones conservacionistas y urbanistas de prestigio sobre el mobiliario urbano que se colocó en la zona que se ha peatonalizado en el centro de la ciudad han acabado provocando la rectificación del Ayuntamiento. Alfonso Rodríguez Gómez de Celis ordenó hace un año, en plena actividad como delegado de Urbanismo municipal, la ejecución de un proyecto para unificar las farolas, bancos y parterres de la Avenida de la Constitución y la Puerta de Jerez «por razones estéticas», según ha podido confirmar ABC de fuentes de la corporación municipal. La causa de este cambio radica en que el propio Ayuntamiento reconoce ahora que ese mobiliario no se adapta visualmente al espacio y que es necesaria una reforma que se hará por fases. En primer lugar se cambiarán esas piezas en la zona citada y después se aplicará el proyecto en otros lugares como la Plaza del Pan o La Alfalfa.
El plan ha sido encargado a la arquitecta Isabel Guerra-Librero, funcionaria de la Gerencia de Urbanismo y ex concejal del PA, con la pretensión de «pulir el mobiliario para unificar la luminaria». Y es que actualmente existen cuatro tipos de farola en la Avenida: las llamadas fernandinas y otros tres modelos, de diferente número de brazos cada uno, de corte mucho más vanguardista. Esta iluminación «no casa bien, por ejemplo, con las barandas de los parterres, que son mucho más clásicas», aclaró ayer a este periódico Guerra-Librero, que actualmente está trabajando en el resultado final del proyecto. No obstante, ya tiene claro que se retirarán todas las farolas y bancos actuales para colocar un tipo único, pese a lo cual los bancos «también serán de madera y metal, aunque con otro tipo de impacto sobre la zona». Guerra-Librero matiza que el nuevo mobiliario no tiene por qué ser tradicionalista, ya que «la cuestión no es lo moderno frente a lo clásico, sino que haya una unidad estética».
En cuanto a la elección de las nuevas farolas, el Ayuntamiento trabaja sobre dos tipos: la farola rama y la lampagena. La rama puede tener un punto de luz o dos, pero en caso de elegir este tipo también se colocará una con cinco luminarias en espiral «para equilibrar la luz de la zona», relata la arquitecta. Por su parte, la lampagena es un tipo de luminaria más estilizada, con un solo punto de luz y un pequeño sombrero de metal en el remate. Ambas son, en todo caso, de corte renovador y de bajo consumo eléctrico.
Ante esta modificación, la primera duda que surge es qué se hará con el antiguo mobiliario, que apenas lleva tres años en uso y que costó 18 millones de euros en todo el casco histórico. Según el proyecto del Ayuntamiento, las actuales farolas y bancos «serán reutilizados en otros lugares, sobre todo en parques y zonas del río que aún se están estudiando». Lo que sí se tiene claro ya es que la primera fase de esta reforma estará finalizada a mediados de 2011, coincidiendo con las próximas elecciones municipales, ya que, aunque Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que ha sido el promotor del proyecto, ya no se encuentra en el Ayuntamiento, su sucesor en el cargo, Manuel Rey, realizará una política urbanística continuista en tanto que formaba parte del equipo de Celis.
Entretanto, Guerra-Librero trabaja en el nuevo diseño de la Avenida de la Constitución y la Puerta de Jerez para adecuar su estética urbana al entorno monumental, algo que han venido reclamando los conservacionistas, los comerciantes y la oposición municipal durante los últimos años y a lo que accedió Gómez de Celis con el beneplácito del alcalde. De hecho, Celis ha reconocido entre su círculo de colaboradores que el cambio era necesario porque ese mobiliario no se adecuaba al espacio, a pesar de que públicamente el Gobierno municipal ha defendido su espíritu vanguardista a capa y espada.
La modificación, por tanto, será una enmienda implícita y supondrá una nueva inversión en la zona que todavía no ha sido cuantificada. Sin embargo, el Ayuntamiento justifica ya este gasto alegando que es necesario renovar el alumbrado de varias zonas de la ciudad en las que ahora se colocarán las farolas del centro, por lo que el coste que tendrá el cambio de mobiliario será el mismo que el que hubiera supuesto renovarlo en los espacios en los que se va a reutilizar. Y la estrategia de comunicación ya está prevista: esto no es una rectificación, sino una mejora consensuada con los ciudadanos.
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