Christopher Eisgruber. RAÚL DOBLADO
Publicado
Miércoles
, 12-05-10 a las 07
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¿Hacia dónde deben orientarse los esfuerzos de nuestras universidades para alcanzar la excelencia? Esta pregunta refleja la vocación con la que la Escuela Andaluza de Economía, ha retomado, desde ayer, su ciclo de conferencias «Educación de Excelencia». Los estudiantes de hoy serán los gestores de mañana. De ahí, que sea más necesario que nunca prestar especial atención a la formación universitaria que reciben.
Christopher Eisgruber, de la Universidad de Princeton, expuso ayer en el Paraninfo de la Hispalense el modelo de su universidad para identificar los principales retos ante los que las universidades andaluzas y españolas deben reaccionar y evolucionar para convertirse en centros educativos de referencia mundial y potenciar una actitud responsable a la hora de crear profesionales capaces de propiciar el desarrollo de su entorno.
El modelo de Educación para la Excelencia, conlleva,según Eisgruber, la realización de fuertes inversiones de recursos, la existencia de selectividad a la hora de escoger los mejores perfiles y la adopción de una postura paciente en cuanto al retorno de esas inversiones. Estos tres aspectos componen los pilares fundamentales sobre los que descansa el liderazgo de Princeton como institución universitaria y las premisas estratégicas sobre los que se deben asentar los cambios y mejoras para llegar a la excelencia. El provost de Princeton, insistió en la idea de que las universidades han de ser capaces de esperar a recibir los beneficios de los recursos invertidos en la educación de los futuros líderes y de plantear modelos que se adecuen a esa visión a largo plazo. «Princeton es un referente en lo que respecta a la gestión de la educación secundaria. Invertimos de forma contundente en estudiantes muy jóvenes y esperamos un largo tiempo, hasta que se convierten en líderes, para recibir algún tipo de retorno», explicó, a este periódico.
Asimismo, destacó que la educación es la clave para conseguir la prosperidad económica a largo plazo y que por ello, resulta tan esencial invertir en mayor medida, en el talento de los estudiantes. Al ser preguntado por la situación de las universidades españolas y más concretamente de las andaluzas, señaló que aunque existen muy buenos ejemplos de universidades y de formas de interacción tanto en Sevilla como en España, ahora, su principal reto es tratar de fortalecer sus recursos. «Los gobiernos deben estar dispuestos a invertir en las universidades, sin tratar de controlarlas. El reto más complejo para Europa es que los gobiernos otorguen a las universidades la libertad suficiente para que puedan dirigir los recursos a la promoción y desarrollo del talento», concluyó.

