
ABC Tras conseguir la permanencia, el División de Honor femenino rubricó la temporada con la conquista de la Copa de Andalucía
Como suele suceder, no reciben el mismo tratamiento que otras disciplinas. Y mucho menos, el mismo reconocimiento. A pesar de ello, trabajan a diario por y para un deporte que, además de espectacular, es sacrificado y durísimo. Quizá como pocos. Algunos sólo se acuerdan del waterpolo cada cuatro años, cuando en los Juegos peleamos desde la piscina por las medallas. Pero en Dos Hermanas lo hacen cada semana. El equipo femenino del club nazareno de waterpolo pelea por estabilizarse en la División de Honor nacional, a la que llegó el año pasado. Tras un primer año muy exitoso, sus responsables hacen balance. «Ha sido de notable alto... casi de sobresaliente», explica su técnico, Javier Cortés. «Hemos logrado la permanencia con solvencia y antes del final, meternos en la Copa de la Reina y ganar la de Andalucía. Más no se les puede pedir a las chicas». «Coincido con Javier -explica Rocío Atienza, la presidenta de la entidad-. Hemos terminado un año para recordar. Quizá sólo nos haya faltado una mejor primera vuelta para aspirar a algo sonado, pero no podemos ponerles ni un pero».
Y están en lo cierto. Tras subir, las chicas han completado una segunda vuelta espectacular, que las colocó octavas en la última jornada. «Nos costó adaptarnos a la categoría y eso es lo que ha provocado esta clasificación», explica Cortés. «Ahora sólo nos queda descansar, reforzar el equipo y pensar ya en la próxima temporada. ¿Un objetivo? Soy ambiciosa. Tenemos que ser, como poco, quintas», añade con ilusión la presidenta, que mantiene la misma humildad a pesar de los éxitos: «Nos gustaría tener más nivel en la Copa de Andalucía, porque casi ni tenemos rival. Eso hace que el trofeo quizá nos pese menos en las vitrinas, pero está claro que es todo un éxito para la entidad».
Porque quizá parte de ese éxito llega desde la humildad, de trabajar cada partido, cada jugada, cada lanzamiento. «Somos una gran familia. Siempre lo decimos. Quizá por eso todo funcione de esta forma. Sin la unión de todos los estamentos esto sería imposible. Incluida la afición, que cada vez viene más y con más ganas de waterpolo», indica Atienza, que llegó a ser portera de este equipo hace unas temporadas. «Cada semana hay más entrada y eso nos viene genial, sobre todo en un deporte minoritario como éste. Sin la ayuda del público, sin su aliento y sin conformar todos la gran familia del Waterpolo Dos Hermanas, nada sería posible», apostilla Cortés. «¡Y sin los patrocinadores! -añade, rauda, la presidenta-. El Patronato y la Junta están haciendo de Dos Hermanas un referente andaluz en el deporte; y Emasesa, del waterpolo. Es para quitarse el sombrero».
Como todos sus resultados, porque las categorías inferiores también han cosechado varios éxitos. Eso sí, Atienza no deja pasar la ocasión para sacar su lado más reivindicativo. «Sabemos que la prensa local nos trata bien, sobre todo en estos años de éxitos; pero otros deportes tienen mucho más reconocimiento. Quizá sean más mediáticos, pero los resultados de nuestros equipos son para ser destacados, ¿no?», comenta en tono apelativo. Quizá lleve razón. Algunos dirán que bastante. Suelen ocupar poco espacio. A pesar de su esfuerzo y, sobre todo, de sus brillantes resultados.

