Publicado
Sábado
, 15-05-10 a las 07
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Los recortes de Zapatero son tan duros como los recortes de los zapateros, recortes de suelas, además. Y dice el presidente de la Junta que no recortará nada que no haya recortado Zapatero. Y querrá que le demos las gracias. Es curioso, pero esto de los recortes parece una cadena, la cadena de San Obama: Obama levanta el teléfono, llama a Zapatero y le dice lo que tiene que recortar, por dónde y cuánto. Zapatero levanta el suyo —su teléfono— y llama a Griñán, y Griñán, como si no se hubiera enterado, va a Madrid a escuchar de viva voz del jefe cuanto ha de hacer en Andalucía, y viene aquí y lo suelta: «Que dice el jefe que hay que recortar esto, aquello y lo otro, y nada más». Bueno, pues esa cadena no acaba ahí, esa cadena de recortes va a dejar en pulserita a la cadena de San Antonio que circulaba —y circula— de buzón en buzón, ¿recuerdan? «Mariquita Sánchez tiró a la basura esta carta y su marido enfermó de pronto y murió al mes»; «Francisco G. mandó diez cartas y al mes le tocó la lotería…» Pues aquí, más o menos, pero en una sola dirección. La cadena de San Obama la recibió Zapatero y éste nos la ha mandado a todos, y ahora somos nosotros los que tenemos que decirles a muchos, por carta o de viva voz, que de lo que hablamos para pagarte, nada de nada. Y otros escribirán, siguiendo la cadena de San Obama, para decir «Prefiero perder lo que te había dado de señal para el trato, antes que meterme en la compra de la casa, porque los recortes del Gobierno me impiden invertir»; y otro, en una carta más íntima, más cercana, a su mujer: «Que las vacaciones que teníamos previstas en Austria se van a quedar en la alberca de la finca de tu hermano, que con los recortes de Zapatero, no sólo será imposible Matalascañas sino que nos parecerá un lujo la alberca».
Y no parará ahí la cadena de San Obama. De los afectados por los recortes pasaremos a los sitios donde esos afectados consumen. Y de ahí, a los proveedores; y de los proveedores al que los cría; y del que los cría, al que vende productos para criarlos, sean pollos o papas. Estos recortes son la ceniza del volcán de la ruina, y después de la ceniza vendrá la erupción, y la lava. ¿Recuerdan todo lo que arrastró la caída del ladrillo? Pues algo así, pero en recortes. Ya lo veremos. Por más que digan que estas medidas son para arreglar, son para cambiarle el nombre a la ruina que tenemos, que va para largo, ojo.
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