Jose Victorio, a sus 70 años, aún sigue cortando el pelo, arreglando cabezas y echando tintes a destajo. Su peluquería de la calle María Auxiliadora siempre tiene gente a cualquier hora y a él no se le acaba la gasolina. Lleva en esto 61 años y vive por dejar «guapos» a sus clientes con la misma ilusión de siempre.
«Yo nunca me he planteado dejar de trabajar», comenta Jose. «El trabajo dignifica a la persona. En esta profesión has de tener el pulso bien, tu mente clara, saber cuál es la actualidad... Tienes que estar preparado y esa preparación es la que te vale para tu vida y para abrirte camino en todos los aspectos», cuenta Jose. Según él, «las personas deben jubilarse según sus cualidades físicas y mentales, opino que el hecho de cambiar la edad de jubilación es una utopía del Gobierno», añade.
Manuela Rodríguez Vázquez es sencillamente excepcional. Su espíritu, vivo y alegre, le hace llevar una vida sencilla y ajetreada a la vez, ya que trabaja hasta altas horas de la madrugada en su quiosco de la calle Betis. Y con 80 añazos. Confirma a abcdesevilla.es que mientras pueda, llevará el quiosco.
«Dios tiene que dejarme inválida o ciega para que deje de trabajar. No soy una persona de estar sentada en el sofá, mientras tengo un quiosco que llevar, un quiosco que es el que me da la vida». Acerca de la propuesta del Gobierno, Manuela apunta a que habrá quienes no estén en condiciones de estar dos años más, pero seguramenta haya otros que sí porque se vean capacitados. «Yo por mi parte, hasta que aguante, aquí estaré», concluye.


