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Garriga Vela retrocede a su niñez en «El anorak de Picasso»

En este libro de relatos plasma un encuentro ficticio entre su padre y el artista malagueño en una casa ligada al movimiento Cau Ferrat

Día 14/06/2010 - 03.41h
GOGO LOBATO
«El anorak de Picasso» (Candaya) no es un simple libro de relatos, sino que en sus páginas se esgrime el recuerdo sentimental de la infancia de José Antonio Garriga Vela (Barcelona, 1954), una infancia vinculada a una casa de la calle Muntaner, 38. En este hogar tan ligado al movimiento Cau Ferrat, el autor sitúa un ficticio encuentro entre su padre y Pablo Picasso.
Este es el apasionante arranque de este libro de relatos en el que el autor barcelonés ha logrado retroceder a sus recuerdos de infancia. Según confiesa Garriga Vela, el cuento de «El anorak de Picasso» «salió a raíz de publicar mi novela “Muntaner, 38”. Una crítica de Vila-Matas planteaba una interrogante, que si el autor sabía que allí se había fundado el Cau Ferrat, el movimiento cultural más importante de la España del XIX, que fundaron Rusiñol y el escultor Enric Clarasol».
Vinculados a dicho movimiento estuvieron Albéniz y Picasso, entre otros. A partir del libro de Josep Pla «Santiago Rusiñol y su tiempo», junto con los recuerdos personales del autor, nació este relato.
En el taller donde trabajaba el padre del escritor — que era sastre— tenía su taller de pintura y escultura de Picasso. «Mi padre desconocía que por allí habían pasado tantos artistas que estuvieron vinculados con nuestra casa hasta que Ramón Casas y Rusiñol se trasladaron a Sitges y se llevaron a esa ciudad el Cau Ferrat», dice el escritor.
«Era increible cómo Pla describía mi casa. En la Guerra Civil, uno de los primeros asesinados célebres fueron los hermanos Badía y mi padre los acogió. Un día los asesinaron justo al principio de la contienda. La casa tiene una historia trágica y genial, y eso me atratía», indica este escritor.
Así pues, este relato narra un encuentro ficticio entre el padre de Garriga Vela con Picasso. Según plantea la historia, el artista malagueño le encargó un anorak que le sería entregado 25 años después. «Ahora vivo en Málaga, que es donde nació Picasso, y ahora parece que lo persigo», dice este autor. Tanto este relato como el resto que conforman el libro tienen un común denominador, el de la infancia, que es junto a la adolescencia lo que más marca a una persona, según Garriga Vela. «En mi caso utilizo la voz de un niño o un adolescente porque me permite más juego y decir la verdad. Los niños y los locos siempre dicen la verdad. Casi siempre narro en primera persona en la voz de un niño o un adolescente».
Y es que este libro no hace sino avalar la brillante trayectoria literaria de este escritor de origen barcelonés pero de alma malagueña. De hecho. la crítica acogió con gran fervor su novela «Muntaner, 38»: «Para mí fue sobrecogedor recibir tantos elogios. A mi casa llegó una carta de Juan Marsé, que era mi escritor favorito. Fue mi mejor regalo. También me felicitaron Eduardo Mendoza, Vázquez Montalbán y Vila-Matas. No era consciente de todo lo que me pasaba».
Igualmente la crítica le ha llegado a comparar con Paul Auster, otro de sus autores de cabecera, sobre todo en su primera etapa. Además, su amigo Juan Bonilla —que le presentó el libro en Sevilla— ha escrito un texto para esta edición: «Es una suerte contar con amigos como Juan, además hace poco me hizo una presentación increíble en Málaga».
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