España ganó a Honduras y la culpa no fue de Sara Carbonero. De hecho, Casillas tuvo tan poco trabajo (un par de acciones al principio) que podía haberse ido con su novia a cenar y haber dejado en la portería un letrero de «Vuelvo enseguida». Pero la noticia no es que España gane a Honduras. La noticia es que el día del partido las agencias de prensa mandaron más fotografías de Sara Carbonero que de ningún jugador del Mundial, incluido Cristiano Ronaldo, cuya selección venía de hacer un siete a Corea. La prueba del siete de que el fútbol es cosa de hombres es ésta. El revuelo que causa Carbonero, quiero decir. Llega a tener el culo de la mexicana Inés Sáinz, de Televisión Azteca, y no volvemos a ver fotos de ningún futbolista más. Nos hemos vuelto locos.
Mari Carmen Izquierdo, la pionera de las periodistas deportivas, dice que el «efecto Carbonero» es censurable porque hay medios que están quitando a gente preparada y poniendo chicas guapas (pero no critica a Sara). Más que de «efecto Carbonero»habría que hablar de «efecto Times» (o «efecto Guardian», que hubo competencia de melonadas en medios serios británicos). El «cherchez la femme» y el echarle la culpa de la derrota ante Suiza trae estos lodos, este «book» de la jornada. Es verdad que ella (Telecinco obliga) se plantó con su micrófono justo en la portería donde calentaba el capitán de la selección española (no había campo, vamos), pero también es cierto que los fotógrafos de Reuters, AP, AFP y Getty sacaron todas las perspectivas posibles. Casillas desenfocado y ella hablando a cámara; ella desenfocada y él calentando; Casillas mirándola; el cuaderno de la chica con la marca cual mensaje al mundo («Cállate la boca»); Sara tirando del cable; Sara se toca el pelo; Sara entrevista a Villa; Sara se desenreda el foulard; primer plano de los ojos verdes; palomita de Casillas y ella en el campo de la foto; Sara mirando al cielo como Sergio Ramos cuando escucha el himno... Quizá clamando al cielo. Con razón.





