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La consejera para la Igualdad y Bienestar Social, Micaela Navarro junto a la directora general de Violencia de Género, Soledad Ruiz y el delegado provincial para la Igualdad, Manuel Gálvez
La Consejería para la Igualdad y Bienestar Social ha desarrollado un proyecto piloto de reeducación con 48 hombres condenados por violencia machista, y los primeros resultados han sido "alentadores", aunque los técnicos consideran que se debe hacer un seguimiento a largo plazo para ver su utilidad.
Así lo ha dicho hoy a los periodistas el coordinador del programa, Juan Ignacio Paz Rodríguez, quien ha resaltado que las sesiones terapéuticas con los maltratadores consisten en "cambiar una mentalidad, y eso nunca ha sido fácil".
"Lo que tenemos que cambiar no es que un señor pierda los nervios, sino una violencia instrumental para conseguir unos fines ideológicos, que es imponer el dominio sobre otra persona por una ideología sexista" basada en que, "como soy hombre, tengo más
poder", ha enfatizado Paz.
Los 48 hombres acogidos al programa, que concluye mañana y se analiza hoy con la presencia de la consejera Micaela Navarro, tienen una suspensión de condena a cambio de que hagan un programa de reeducación, una orden de alejamiento de su mujer y los hijos, no pueden portar armas y no pueden comunicarse con la víctima. Los hombres, repartidos en cuatro grupos de doce cada uno, han recibido 48 horas de terapia repartidas en 25 sesiones por parte de psicólogos de las universidades de Sevilla y Granada, y está previsto que se les haga un seguimiento al menos hasta diciembre próximo.
La directora técnica del programa, Francisca Expósito, ha reconocido que atajar completamente el problema de los agresores es una cuestión "a largo plazo" y ha indicado que los hombres, cuando empiezan la terapia, "no saben por qué están ahí". Expósito, que comenzó con programas de este tipo en 2007 en Granada, ha agregado que los que han recibido la terapia "lo agradecen" porque "les relaja mucho el nivel de tensión" el hecho de no tener que "estar siempre con los pantalones bien sujetos", en referencia a que son los que siempre han tenido "el control" de la relación de pareja.
La directora del programa, cuya experiencia ha servido para extenderlo a ocho comunidades españolas en coordinación con el Ministerio de Igualdad, ha reconocido que existe una "carencia" para hacer un seguimiento de los maltratadores cuando han acabado de cumplir sus condenas, por lo que ha dicho que este extremo se debería plantear como una "obligación".
Expósito ha aclarado que a los condenados por violencia de género les deben hacer ver primero que "con su actitud han dominando y anulado a la pareja", y ha señalado que es "frecuente" que algunos afectados tengan problemas de alcohol. Así, ha dicho que a esta anulación se llega no sólo con un golpe, sino con actitudes como usar a los hijos para tenerla "relegada", quitarle la capacidad para que compre cosas de más de cien euros, romper una puerta de un golpe o amenazar con un suicidio si le deja su mujer.
Los técnicos han puntualizado que tras los cursos, algunos hombres han reconocido que la terapia "le había venido bien" también para su ámbito laboral. La consejera para la Igualdad ha coincidido con los técnicos en afirmar que, en principio, las terapias "son positivas", y ha remitido al futuro para ver cómo los hombres aplican las nuevas enseñanzas en su vida diaria. Navarro ha subrayado que "lo más importante de la terapia es que el agresor entienda que tiene un problema", y ha explicado que, "salvando las distancias, una persona no resuelve un problema de alcoholismo hasta que es consciente de que tiene un problema y pide ayuda". Ha indicado que la particularidad de los maltratadores "no es que sean agresivos", sino el hecho de que a "una persona le salga esa vena agresiva con quien considera más vulnerable y débil"



