Andalucía

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Cena con gazpacho y llamada a su marido

Del Pazo, dueño del restaurante Buenaventura, cuenta a ABC la cena de la señora Obama

Día 06/08/2010
Michelle Obama, esposa del presidente de Estados Unidos Barack Obama, y su hija pequeña, Sasha, estrenaron su primera noche en Marbella cenando comida mediterránea. Además de dedicar unas horas a descansar en el hotel en el que se alojan, Villa Padierna, en Benahavís, aprovecharon para pasear por una de las zonas más emblemáticas de Marbella, el casco antiguo donde cenaron en uno de los restaurantes más reputados de la localidad Marbellí, Restaurante Buenaventura Plaza, emplazado en un lugar privilegiado del casco antiguo, en el que degustaron un menú muy andaluz acompañado por vino tinto de Ribera del Duero.
Ramón del Pazo, dueño del restaurante, explicó ayer a ABC que la primera dama iba acompañada de 18 personas, cuatro de ellas niños, entre los que se encontraba la Cónsul de España en Estados Unidos.Los comensales se sentaron en mesas separadas en el patio del restaurante y compartieron espacio con otros clientes que tenían hecha su reserva previamente, ya que, según manifestó Ramón, «no recibimos la exigencia de cerrar el local en ningún momento».
Del Pazo describió a la primera dama como «una mujer normal, muy sencilla, muy correcta y amable» y manifestó que «no eran más que una familia normal cenando una noche de verano».
Michelle Obama saludó a todos los presentes en el restaurante a su llegada y tras la cena felicitó a todos los trabajadores, les dio la mano y habló con el propietario directamente para darle su enhorabuena por la comida y pedirle que le apuntara los nombres de los vinos que habían pedido para poder comprarlos posteriormente.
Ramón explicó que no tenían un menú fijado previamente sino que pidieron a la carta. De entrantes tomaron una degustación de tapas «todas ellas típicamente andaluzas», entre las que estaba el gazpacho andaluz, que gustó mucho a la señora Obama.
De primer plato marisco y de segundo pescado «todos ellos productos frescos de nuestra costa». Acompañaron la comida con un vino tinto Ribera del Duero, «uno de los mejores vinos de España». De postre tomaron diversas especialidades de la casa, expertos en la realización de postres artesanos, regado con un vino dulce moscatel malagueño. Por su parte, los niños, entre ellos Sasha, la hija menor del presidente de los Estados Unidos, pidieron permiso a sus padres y abandonaron el restaurante «saliendo como cualquier otro niño a la calle y comprando un helado en un local cercano».
Entre los detalles que más llamaron la atención al restaurador fue el hecho de que, según aseguró, «al contrario de a lo que nos tienen acostumbrados los políticos que nos gobiernan», cada uno pagó su cena, pidieron 14 cuentas independientes. La esposa del presidente estadounidense pagó su cena y la de su hija con su tarjeta de crédito personal.
De otro lado, Del Pazo afirmó algo sorprendido que, a pesar de lo que todos los medios de comunicación han comentado acerca del impresionante despliegue de seguridad de la primera dama,«no llevaba más escoltas que Manuel Chaves cuando todavía era presidente de la Junta de Andalucía, que ha venido aquí a cenar en alguna ocasión». Alegando que «iba acompañada de los escoltas habituales para estos casos». Por último, comentó que, quizás, la gran anécdota de la noche fue que Michelle Obama llamó por teléfono móvil a su marido, el presidente de los Estados Unidos, y todos le cantaron el cumpleaños feliz sorprendiendo a todos los presentes en el restaurante.
Anoche, en Granada, Michelle Obama cenó en la terraza del Parador a base de tapas, degustando jamón serrano, sopa fría de ajoblanco y pastela moruna, pidiendo una tarta para la amiga de Sasha, que celebraba su cumpleaños. La primera dama se comprometió con los trabajadores del establecimiento a regresar algún día con su marido.
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