La Junta tiene diversas vías para detectar el maltrato a menores. Una es el Teléfono de Notificación de Situaciones de Maltrato Juvenil, a las que se suman las denuncias que realizan los hospitales cuando los facultativos detectan casos o las tramitadas desde los servicios sociales comunitarios de los ayuntamientos. Ante este tipo de situaciones, la Junta de Andalucía tiene varias opciones, en función de la gravedad de la violencia ejercida contra el niño.
En los casos denominados leves o moderados, la denuncia la atienden los servicios sociales de las corporaciones locales. Los casos leves son aquellos en los que el maltrato, por no ser frecuente y su intensidad mínima, no provocan daños en el menor. Se considera moderado, en cambio, el maltrato que ha provocado daños en el menor y se requiere algún tipo de intervención o tratamiento especializado por parte de los servicios sociales municipales que salvaguarde la integridad del menor dentro del núcleo familiar.
Los casos graves, la Junta los envía al servicio de protección del menor de las delegaciones provinciales de la Consejería de Igualdad y Bienestar Social, que se hacen cargo del niño. La Consejería puede, incluso, declarar en desamparo al menor y asumir su tutela, decisión que posteriormente debe ratificar el juez.
Estos casos se producen cuando el maltrato infligido al niño puede hacer peligrar su integridad física o emocional o provocar daños significativos en su desarrollo. También se encuentra dentro de esta tipología los menores con riesgo de sufrir de nuevo maltrato o que padecen algún tipo de enfermedad o discapacidad que lo hagan especialmente vulnerable.
En estos momentos, un total de 6.416 menores se encuentran tutelados por la Junta, de los cuales 2.758 se encuentran en centros de protección de menores, mientras que 3.658 conviven con familias de acogida y 2.944 con su familia extensa, es decir, con parientes como tíos o primos.
El acogimiento familiar es la modalidad preferida por la Consejería de Igualdad para los niños desamparados, ya que, tal como ha comentado en más de una ocasión su titular, Micaela Navarro, «se ha demostrado que es una de las mejores formas de darles estabilidad emocional y seguridad a los menores».


