Desde que el gobierno decidiera cambiar las normas de acceso a la Universidad muchos jóvenes, especialmente de la rama sanitaria se han visto perjudicados. Los chicos que estudian Formación Profesional acceden por la puntuación conseguida en sus módulos de formación, lo que les facilita la obtención de más puntos que a los que por medio del Bachillerato tienen que realizar el examen de acceso y jugársela todo a un examen teórico.
Sebastián López se presentó en junio a las recién estrenadas PAU (Pruebas de Acceso a la Universidad) aprobadas en mayo, tras un bachillerato brillante en el Instituto Díez Juan de Mairena del Aljarafe, Sevilla, superó los exámenes con una media de 9.44, a pesar de ello se ha quedado fuera en dos de las selecciones de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Más del 60 por ciento de los admitidos en esta carrera son jóvenes que han accedido desde una Formación Profesional especializada en la rama sanitaria.
Carmen Bascón, madre
de Sebastián, explicó a ABC que la nueva Ley de Educación ha permitido que los jóvenes que acceden de FP entren a la Universidad en la misma criba que los estudiantes de bachillerato, a pesar de que estos últimos tienen que realizar un examen que «habitualmente les baja la media de bachillerato».
«Mi hijo ha tenido que hacer unos exámenes de asignaturas genéricas para acceder a su carrera y a los chicos de FP les ha bastado con la notamedia de sus estudios especializados, con una mayoría de asignaturas prácticas, que les han sumado muchos más puntos».
Carmen insistió en que «esos chicos merecen acceder a la Universidad igual que mi hijo pero es injusta la desigualdad en el acceso. No es la misma nota media la de un técnico que la de un chico de 17 años que estudia bachillerato y se la juega a unos exámenes».
A pesar de que no existe una equivalencia real entre el modelo educativo de Bachillerato y el FP, ya que el primero sirve exclusivamente para preparar al alumno para su
acceso a la Universidad mientras que el segundo es un sistema de inserción laboral, el Gobierno ha fundido ambos puntos dándole privilegios a los técnicos.
Estos últimos ocupan entre el 30 y el 60 por ciento, según Carmen, de las carreras sanitarias, mientras a su hijo, de no ser admitido el 2 de septiembre ( se encuentra el 200 en la lista de Granada, el 149 en la Pablo de Olavide y el 180 en la Universidad de Sevilla) «no le queda más opción que estudiar una carrera que no le guste o hacer un FP».




