Si vive usted en el Casco Histórico de la ciudad, deberá «perder la costumbre» de llamar a su «manitas» de confianza para cualquier avería en su hogar; y, si tenía plazas de aparcamiento de sobra, olvídese de seguir recibimiento visitas de familiares o amigos. Por otro lado, si no es residente de esta zona y quiere acceder a ella con su vehículo -por visitas a su médico, abogado, conocidos o para ir de compras-, prepare un colchón económico para «pagar la multa» de los encarecidos parkings del Centro (si encuentra plaza)...
Estas son algunas de las circunstancias que a partir de finales de septiembre pueden presentarse tanto a residentes como a los que no lo son del Casco Antiguo de Sevilla. Una situación que, por parte de los vecinos, califican de «grotesca» y, por la de los comerciantes, «de un acto deliberado contra el comercio en el Centro».
La medida
El delegado de Movilidad del Ayuntamiento de Sevilla, Francisco Fernández, presentó el pasado 15 de febrero el nuevo Plan de Ordenación Viaria del Casco Histórico. Dicho plan, que cuenta con un presupuesto de 2,5 millones de euros, tiene previsto ponerse marcha a finales de de septiembre, tras aprobarse en el Pleno del Consistorio hispalense el próximo 15 de septiembre.
Entre otras, dicho plan contempla medidas tales como la prohibición de circular más de 45 minutos por el Centro –con su correspondiente sanción de 90 euros a los no residentes-, la división del Casco Histórico en cuatro cuadrantes –imposibilitando la circulación de uno a otro- o la colocación de 24 cámaras para vigilar el acceso y salida de todos los vehículos a la zona.
Las acreditaciones
Más de 28.000 residentes del Centro disponen ya de la acreditación para acceder con su vehículo a la zona donde residen, tras haber pagado la correspondiente tasa de 1,69 euros. Desde Movilidad hablan que finalmente serán 38.000 las que se repartan –por lo que el Consistorio se habrá embolsado más de 64.000 euros-. «El Ayuntamiento no sabe de qué modo sacar dinero a los sevillanos. Hace dos años también nos hicieron pagar por una medida que al final no se realizó, ahora otra vez. Y está por ver que finalmente la lleven a cabo», asevera Elisa, una vecina del entorno de la Gavidia.
Los residentes se han encontrado con todo tipo de dificultades a la hora de obtener la acreditación. Es el caso de Mª Ángeles, vecina de la Plaza del Pelícano, cuyo Impuesto Municipal de Vehículos lo abonó en Badajoz, tierra natal de su madre. «Para adquirir la acreditación, el Ayuntamiento exige que el Impuesto esté pagado en Sevilla. Tendré que aparcar fuera del Centro hasta hacer el cambio de domicilio». Un impuesto que puede llegar a costar hasta más de 200 euros.
Y es que, hace unos días, Mª Ángeles se aproximó a eso de las 10 de la mañana al Distrito Casco Antiguo para el cambio, sin embargo, se encontró con un policía local en la entrada quien le avisó de que sólo se repartían al día 60 números y que la gente empezaba a hacer cola a las siete de la mañana. «Además me comunicó que el problema no es que haya más o menos personal, es que sólo puede utilizar el programa informático destinado a tal efecto una persona, de ahí la tardanza para que te atiendan», cuenta Mª Ángeles.
Los vecinos
Hasta el momento, son innumerables las quejas que han llegado motivadas por las dificultades que experimentarán los vecinos del Centro una vez que se accione el nuevo Plan. La principal de ellas –del mismo modo que argumentan los comerciantes- tiene que ver con la movilidad en el Centro.
«Tengo a mi madre mayor en el Centro, vive cerca de la Campana, somos cinco hermanos y sólo uno se va a poder hacer cargo de ella porque vive allí. Los demás no podemos acceder, a menos que “deseemos” una multita de 90 euros cada vez que entremos, que no es el caso», afirma Sonsoles, una vecina de Sevilla Este.
Pero el problema de Sonsoles no es el único. Son miles los sevillanos que se están viendo en las mismas circunstancias. «Visitar a nuestros conocidos en el Centro se va a convertir en una tarea imposible. Serán ellos los que tengan que salir para vernos a nosotros», declara María. En este caso, ¿quién quedará en el Centro?
Los manitas
Y para los clásicos «manitas», otra faena. Jorge, pintor de 45 años y vecino de la zona de la Carretera Su Eminencia asegura que «tengo muchos clientes en el Centro, pero como no estoy declarado como autónomo ni acreditar que trabajo en el Casco Antiguo, no puedo acceder a la zona. No tengo un gran sueldo al mes y ahora será mucho peor».
José Antonio, un fontanero de Rochelambert, dice que «se acabó el entrar al Centro para hacer las clásicas chapuzas a tus clientes. Tengo la suerte de que puedo sobrevivir sin atender a esa zona, pero ¿qué pasará cuando algún vecino del Centro necesite urgentemente la reparación de una avería? ¿La rotura de una cañería no puede esperar a que se solicite y conceda un permiso de entrada?».
Movilidad
Ángel López Hueso, presidente de la Asociación de Vecinos del Pumarejo, apunta además que «hay pocas plazas de aparcamiento en los parkings y las que existen son caras. Cualquier persona que tenga su médico o abogado en el Centro se verá en la postura de tener que pagar para asistir a la consulta, porque en 45 minutos es imposible concluir tal tarea».
López Hueso declara además que «todo sería más fácil si el Ayuntamiento dispusiera de una mejor red de transporte público, lo que incluye más paradas de metro en el Casco Histórico –y añade en este sentido que-, sólo tenemos la línea de autobús C5 circulando por alrededor del Centro y ya ha dicho el alcalde que la quiere suprimir por deficitaria».
«Si no podemos acceder los que no somos residentes y los que sí lo son no se puede mover por dentro con facilidad, el alcalde, lo único que va a conseguir, es dejar el Centro completamente vacío», concluye Ricardo, vecino de La Campana.


