Esta noche el Betis tiene que empezar a romper con el pasado. El paralelismo con respecto a la pasada temporada que suscitó la goleada al Granada tiene una prueba de prudencia esta noche frente al Salamanca. Eliminatoria a un partido que aparece como emboscada en la tranquilidad deportiva de un equipo que necesita asociarse continuamente a ese concepto para obtener un rendimiento adecuado. La Copa no distrae, sirve para que la afición tenga un aliciente y evita análisis precipitados el primer día de septiembre. Por ello no va a tirarla ni Mel ni sus jugadores, aunque el técnico madrileño se vea obligado a rotar con lo que tiene, que es poco dado que el ramillete de lesionados continúa intacto con respecto al domingo pasado y que tiene limitaciones con los jugadores del filial. Varios repetirán con respecto al bloque que batió al Granada, pero podrían tener que vivir tres partidos en una semana porque apenas hay descanso para jugar en Huelva el sábado.
En la Copa Mel sólo puede alinear a cuatro jugadores con ficha del filial al mismo tiempo. De los habituales con el primer equipo tiene a varios: Razak, Miki Roqué, Fran No, Beñat, Israel, Isidoro... Ellos seis marcan otro límite, el que ofrece la convocatoria para jugadores del B. «Tendré que arreglar un poco el esquema», dijo el técnico, quien además tiene condicionados por molestias a Rodri, Ezequiel y Salva Sevilla. Y Mel añadió sus quejas sobre el formato de la competición: «La Federación no le da valor a la competición. Ahora es a partido único y cuando entran los buenos no se hace. La competición está hecha para que la final sea entre grandes. La Copa para mí es para dar minutos a todos. Es un partido de Segunda como otro cualquiera. Juegan con el mismo sistema que el Granada y sabe que para ganar tiene que hacer un gol. El Betis no tira ninguna competición». Mientras, el Salamanca también anda con muchas dudas para confeccionar su once, ya que tampoco tiene gran profundidad de banquillo. Las novedades más reseñables del equipo salmantino son el ex xerecista Brian Sarmiento y el ariete Marcos Márquez.




