La clasificación bética para la tercera ronda de la Copa del Rey dejó una pésima noticia que hoy puede empeorar. Una entrada por detrás de Moratón provocó un «crack» en la rodilla derecha de Jorge Molina que le hizo, primero, ser atendido y, segundo, pedir el cambio. Según las primeras exploraciones a las que se sometió por el doctor Tomás Calero, jefe de los servicios médicos del Betis, el percance se convierte en mazazo: estará, al menos, un mes de baja. «De hecho, yo firmaría ese tiempo», declaraba el galeno, quien espera a las pruebas médicas que se le efectuarán este mediodía para dar un diagnóstico más certero y un periodo de ausencia más exacto.
«Ha sentido un crujido en la rodilla mientras estaba en el aire. Es seguro que tiene el ligamento lateral interno tocado, pero no podemos determinar la magnitud. Ahora hay que esperar a que el crujido no signifique el daño en otra estructura de la rodilla. La mejor noticia que podemos recibir es que sea sólo un esguince o una distensión del ligamento y que no se vean afectados ni el cruzado ni el menisco. Serán cuatro o cinco semanas, con mucha suerte», continuaba.
Mel era tan explícito como Calero. «Lo de Molina pinta muy mal. Firmo un mes ahora mismo. Dice que ha notado un crujido y no puede apoyar la pierna», señalaba el preparador bético, que pierde así a su estilete en una posición muy mermada, ya que sólo tiene a Rubén Castro y Emana para la vanguardia. Sí llegó ayer a Sevilla (y estuvo viendo el partido) el lateral portugués Miguel Lopes, que hoy se someterá a revisión médica. El equipo regresa mañana por la mañana a los entrenamientos para preparar el duelo en el Nuevo Colombino.




