Como la falsa moneda, que de mano en mano va y ninguno se la queda. La vieja copla bien podría servir para ilustrar lo que está pasndo con el juicio del caso Marta del Castillo. Va de juez en juez, de sección en sección y ninguno se queda la patata caliente de sentar en el banquillo y dictar sentencia contra Miguel Carcaño y sus cómplices.
Al menos eso parece después del último giro tras la decisión del juez Javier González Fernández, designado para presidir el jurado que debía juzgar y que decidió el 13 de agosto devolver el caso para que se hiciera cargo del juicio un tribunal profesional en lugar de un jurado tal y como había decidido el instructor y había refrendado la Audiencia. La decisión del magistrado, que no atisface a los padres pero sí a algunas defensas, aleja la fecha de la vista oral que no parece que vaya a celebrarse antes de que el próximo enero se cumplan dos años de que la joven desapareciera.
El magistrado entiende que los autores de las agresiones sexuales y la muerte de Marta, asesinaron a la joven sevillana «para impedir que pudieran ser descubiertos los hechos que acaban de llevar a cabo». E insiste en que como los delitos de agresiones sexuales no son competencia del jurado y tampoco es posible un enjuiciamiento por separado de ese delito del resto, «la competencia corresponde a la Audiencia Provincial a través de una de sus secciones».
D Pero eso supone que el caso para que sea enjuiciado por un tribunal profesional deberá volver al juzgado de instrucción cuatro (que llevó a cabo la investigación) para que lo transforme en sumario ordinario y dicte auto de procesamiento contra Miguel Carcaño, su hermano Francisco Javier Delgado, la novia de éste, María García y Samuel Benítez. Y lo vuelva a enviar a la Audiencia para que se designe una sección. Sería un paso atrás que ralentizaría aún más la fecha del juicio. Pero la decisión de los padres de presentar un recurso también supondrá una dilación. Ahora la acusación particular que representa a la familia de Marta tiene diez días hábiles para presentar su escrito ante el TSJA. Y después el alto tribunal resolverá previa reunión de la sala de lo civil y lo penal. Un trámite en el que, por mucho que corran, puede demorarse varias semanas. Y en el que hay que tener en cuenta que la presidencia del TSJA está en manos de un interino ya que hasta ahora el CGPJ no ha logrado
la fumata blanca para nombrar al sucesor de Augusto Méndez de Lugo.
La representación jurídica de la familia estudia un recurso que será de forma y fondo. De forma porque estiman que un juez de la Audiencia no es competente para enmendar el criterio de toda una sala. ya que fue la sección primera la que tras varios recursos de la defensa estimó que el jurado era el órgano competente y no el tribunal profesional. Y que en el organigrama judicial toda una sección está por encima de un solo magistrado
Y en el fondo porque para la acusación particular es cuestionable la finalidad del delito. Es decir, que la mataran para ocultar la agresión sexual. Creen que hubo primero agresión física. luego sexual y después se produjo el asesinato pero no se puede distinguir cual fue la finalidad. Y por tanto debe ser un jurado quien juzgue.
Unos argumentos que también podría compartir en términos similares la Fiscalía de Sevilla que ahora estudia el caso y que después de que la fiscal jefe se mostrara en su día claramente a favor del jurado, podría recurrir. El penúltimo capítulo de un caso que ya ha pasado al menos por las cuatro secciones penales de la Audiencia de Sevilla (entre recusaciones y recursos) y del que no se vislumbra el final. Ni hay cuerpo ni fecha del juicio. Continuará.



