Afalta de las cifras oficiales que en estos días se encargarán de presentar las distintas autoridades educativas, el próximo viernes 10 comenzará un nuevo curso escolar para miles de niños andaluces de Infantil y Primaria, y el 15 para los de Secundaria, Bachillerato y resto de enseñanzas no universitarias. El reencuentro con las aulas traerá aparejado este año una serie de novedades que, sin pretenderlo, someterán a examen a un sistema educativo en el que las asignaturas pendientes siguen haciendo mella. Una de ellas guarda relación con la cobertura de las bajas docentes, un polémico proceso que ha generado tal cantidad de problemas que la Consejería de Educación se ha visto obligada a poner en marcha un proyecto piloto en 200 centros de la región que, desde este curso, ha decidido hacer extensivo a la totalidad de los colegios públicos andaluces. Además, 2.068 profesores del denominado cupo 13, que hasta ahora se dedicaban a cubrir las primeras bajas que se registraban en los
centros de la Comunidad, tendrán como principal cometido realizar tareas de refuerzo entre el alumnado de Primaria.
La prueba de fuego comenzará en breve, si bien algunos colectivos como la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos «Nueva Escuela», de Sevilla, ya criticó en su momento la escasa información que la Administración les ha facilitado sobre cómo va a desarrollarse el proceso de sustituciones docentes, al tiempo que echaban de menos la concreción de un presupuesto específico para tal finalidad. El objetivo que la Junta persigue, según anunció en junio el consejero de Educación, Francisco Álvarez de la Chica, no es otro que reducir a cinco días el plazo para cubrir las bajas que antes se hacían a los quince días, otorgando, a su vez, autonomía a los directores para decidir qué bajas se cubren y cuándo.
El funcionamiento de los centros, precisamente, será otro de los frentes que se abrirán a una nueva dinámica con el estreno de los nuevos reglamentos orgánicos, medidas que, desde un principio, han sido objeto de duras críticas por parte de asociaciones de profesores y de la mayoría de sindicatos. Por lo demás, en el curso 2010-11 continuará desplegándose la apuesta de la Administración por las nuevas tecnologías con la entrega, entre otras iniciativas, de portátiles a los alumnos de 5º de Primaria, en torno a unos 100.000 niños, ya que los que se incorporen a Secundaria llegarán con el ordenador que recibieron en 6º.
Demanda insatisfecha
Estas serán algunas de las medidas que se aplicarán con carácter general y que repercutirán en la idiosincrasia de cada provincia. En Sevilla, que tendrá escolarizados más de 400.000 alumnos de todos los niveles no universitarios, el curso se iniciará con obras de mejora sin concluir en más de cuarenta centros de los 68 en los que el Ayuntamiento prevé actuar hasta diciembre con cargo al Plan 5.000. Según fuentes municipales, la mayoría de los trabajos a realizar en el interior de los colegios podrán estar terminados antes del día 10 así como, al menos, un aseo por planta en aquellos en los que se hubiera programado dicha actuación. Tampoco estará ultimada la instalación de la calefacción en los centros Híspalis y San José de Calasanz, por lo que se ha establecido que las obras se lleven a cabo, fundamentalmente, fuera del horario lectivo.
D Sevilla capital contará también con la adaptación de dos nuevos colegios en el Centro y Nervión con los que la Delegación Provincial de Educación de la Junta pretende atender las necesidades de escolarización de estas dos grandes áreas. Con ello, sin embargo, sigue sin darse respuesta a la creciente demanda de plazas concertadas que un año más ha vuelto a ponerse de manifiesto. Colectivos de padres con hijos que se han quedado fuera de muchos de estos centros han reiterado sus críticas a la actitud adoptada por la Administración de no acceder, por vez primera en los últimos años, a aumentar la ratio en zonas y colegios muy solicitados, como el Portaceli. Así, una plataforma de padres de este centro ha criticado que la Delegación les ofrezca la opción de escolarizar a sus hijos en Primaria en uno de los dos nuevos; en concreto, en la antigua extensión de FP del Martínez Montañés, próxima a la Avenida de la Cruz del Campo, que, según los afectados, presenta unas instalaciones
«tercermundistas» con obras de adaptación aún por finalizar.
P. GARCÍA



