GOTA A GOTA
Javier Criado
Hermano mayor de Pasión
SEVILLA
—¿Es cierto que la conoció?
—Sí, tuve la inmensa suerte de conocerla.
—¿Cómo fue?
—Una de las ancianas que tenían recogida tuvo problemas de agitación psicomotriz. Me llamaron las hermanas para ayudarlas y Madre quiso conocerme. A partir de entonces mantuve con ella una, para mí, aunque esporádica, entrañable y especial relación.
—¿Son los santos gente normal?
—Pueden ser absolutamente normales como era su caso, aunque también he conocido enfermos mentales y personas con trastornos psicológicos acentuados o incluso graves que para mí han sido o son auténticos santos. La santidad no creo que dependa de las enfermedades o trastornos que se puedan tener. Estos, pueden incluso favorecerla.
—¿Al tratarla usted creyó que esta mujer era candidata a subir a los altares?
—Sí. También lo creo de su sucesora y de sus hijas. Todas ellas son firmes candidatas a la santidad. Aviados estaríamos si no fuese así.
—¿Que fue lo que más le llamó la atención de ella?
—Su entrega a la vocación y su interés por ayudar con exquisita prudencia, dedicación y mimo. Todo, con una inmensa sensibilidad.
—¿No le resultará chocante ver en un paso y sobre los pies a la imagen de Madre María Purísima, usted que la conoció?
—Me parecerá maravilloso y reconfortante ver a Sor María Purísima sobre un paso. Es señal de que, a pesar de todos los pesares, hay justicia en esta tierra.
—Psiquiatra y Hno. Mayor. ¿Se puede compaginar bien?
—Perfectamente. La vida de las hermandades se desarrolla en un mundo sentimental y apasionado donde todo debe tener profundidad por su sentido trascendente pero a la vez se manifiesta con una sensibilidad a flor de piel. Ser psiquiatra ayuda a entenderlo y a manejarse en él.
—¿Conoce a las personas de diferente manera que nosotros?
—Intento conocerlas. Para conseguirlo estudio y me preparo cada día. Esa es parte de mi profesión.
—En teoría ya nada podrá impedir que el año que viene ustedes saquen música tras la Virgen ¿no?
—En la práctica hay pocas cosas absolutamente seguras. Unos cuantos chaparrones, fíjese que insignificancia, pueden impedirlo, aunque esperemos que no ocurra así. Fuera de posibles inclemencias, no existe otro impedimento.
—El grupo de los cinco, es decir los recurrentes, ¿van o participan en la hermandad?
—Soy despistado y no lo recuerdo demasiado pero sí sé que la devoción al Señor y a la Virgen es seguro que la tienen, y eso es lo fundamental.
—En las hermandades ¿están notando la crisis?
—Por supuesto. Lo económico, lo vivencial, lo moral, todas se reflejan en ellas ya que son cuerpos vivos de la sociedad donde están inmersas.
—Dicen que en muchas se están perdonando cuotas a gente que no las puede pagar
—Cierto. Y ayudando en lo que pueden a los hermanos necesitados.
—Hace dos años usted anunció que Pasión crearía una fundación asistencial. ¿Cómo va la cosa?
—Dentro de muy pocos días le daré, si Dios quiere, buenísimas noticias. Buenísimas.



