Planes al traste
D Juan Espadas está enfadado. Aceptó en primavera el reto, el marrón, que le propuso José Antonio Viera de convertirse en candidato socialista a alcalde de Sevilla. Entonces, el cronograma estaba perfilado y parecía perfecto. José Antonio Griñán anunciaría, como hizo, que Alfredo Sánchez Monteseirín no repetiría como candidato tras once años mandando. Luego, remodelación del gabinete regional, en el que Espadas se quedaría sin consejería, para que así, unas semanas más tarde se le lanzara como aspirante una vez abandonase Monteseirín y quedase Rosamar Prieto como alcaldesa de tránsito. Daba así tiempo para establecer una primera y necesaria etapa de olvido de Monteseirín por parte del electorado, y luego una segunda con Espadas vendiendo proyectos. El aire nuevo. Pero las eternas cuitas internas arruinaron el plan. El alcalde decidió agotar mandato, todo un desafío para las direcciones provincial y regional, que ya habían propuesto a Espadas. Después, el federal no adelantó los
plazos como pedía Griñán y hasta octubre no designará oficialmente candidatos. Cosas del abismo entre Ferraz y San Vicente. Así, el ex consejero ha tenido que aplazar todos su planes de dejarse ver en verano y se ha escondido en la playa, enojado por lo mal que el partido ha hecho las cosas y perdiendo varios meses vitales para darse a conocer.
Toca reaccionar
D Viendo el panorama, el propio José Antonio Viera cambió su interruptor, se colocó la semana pasada en «modo electoral», esgrimió su mejor sonrisa y trasladó a los periodistas cuál va a ser el calendario de campaña, intentado ocultar el malestar por que no se hayan adelantado plazos. Anunció el jefe socialista que Espadas comenzará hoy mismo una nueva ronda de reuniones en los distritos y empezará a recorrer los barrios, aunque no será hasta octubre cuando sea presentado oficialmente ante militantes y ciudadanos —ojo, por ese orden, faltaba más—. Varios días antes de la reacción del boss, Rafael Velasco volvió a cubrirse de gloria destacando el arduo trabajo «playero» de Espadas, un «torbellino» al que Zoido no puede seguir el ritmo. Y se quedó tan pancho. Esta semana también, el propio Viera se reunirá con el comité local para limar asperezas con los flancos menos afines e intentar perfilar los próximos meses, en los que intentarán que el alcalde se vaya quitando de
enmedio. Para ello ya trabaja el equipo de Espadas, donde están Enrique Cousinou, secretario de Organización provincial, Carmelo Gómez, Miguel Ángel Vázquez y su mano derecha, Lucrecio Fernández, ahora director de Presidencia en el propio Ayuntamiento.
Crecido y sin novedad
Entretanto, al otro lado, Juan Ignacio Zoido presentó el jueves a su equipo de campaña con grandes sonrisas y sabedor de que le saca muchísimos cuerpos de ventaja a su principal oponente, cortocircuitado por su propio partido. Con toda la antelación del mundo, explicó cómo van a organizarse para lograr gobernar y posó junto a sus cuatro principales colaboradores en este proceso que lleva a mayo. Tres concejales y su responsable de prensa, todos caras más que conocidas. Lo que da una idea sobre su próxima lista electoral, que va a variar poquísimo con respecto a la anterior. ¿Muestra de confianza en quienes han trabajado con él o falta de alternativas? Zoido reducirá delegaciones y cargará las áreas de profesionales eliminando «componente político», pero su lista tendrá escasas novedades sobre la de 2007. Los que tiene alrededor conocen bien el panorama y con eso piensa que le vale, porque es su propia marca, la de «Zoido», la que ya se ha amortizado como símbolo de cambio.
Sin la gran foto
¿Y Torrijos? ¿Qué ha pasado con el candidato comunista, desaparecido totalmente durante agosto? Que el primer teniente de alcalde se fuera de vacaciones formaba parte de la lógica, pero no apareció en último fin de semana en la etapa inicial de la Vuelta Ciclista a España en la capital andaluza, ocasión única —bicicletas en Sevilla, la gran foto— para regresar, y los comentarios empezaron a extenderse. Desde ahora centrará su labor en diferenciarse al máximo de su socio para soportar ante su electorado el abrazo del PSOE.



