La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Sevilla verá a partir de hoy la causa abierta contra Pedro C.M., un vecino de la barriada de Los Pajaritos que el 9 de febrero del año pasado acabó con la vida de su esposa, Cristina M.R., de 30 años, asestándole once puñaladas con un cuchillo de cocina. Tras el asesinato, Pedro se echó a dormir y al día siguiente intentó suicidarse por dos veces, una de ellas arrojándose desde un cuarto piso, aunque sólo se rompió las piernas. El fiscal pide para el procesado dieciocho años de cárcel por asesinato, además de dos más por maltrato habitual y uno por lesiones.
El asesinato de Cristina M.R. puso fin a casi cinco años de malos tratos y humillaciones, que se intensificaron después de que Pedro C.M., a quien le constan sendas adicciones a la cocaína y al alcohol, se quedara sin trabajo. A partir de ese momento, la víctima llegó a interponer hasta dos denuncias por malos tratos que no llegaron a prosperar en el Juzgado porque ella las retiró o se acogió a su derecho a no declarar contra su marido. Según aseguró en su momento una hermana de Cristina, de nombre Francisca, «ella quitó las denuncias porque lo quería mucho y sobre todo por sus hijos, que querían mucho a su padre».
Golpes y humillaciones
El escrito de calificación provisional del fiscal recoge que Cristina, que regentaba una frutería, era víctima de «continuos insultos, humillaciones y frases malsonantes», además de recibir golpes que le producían hematomas y arañazos, pero cuando los hermanos de la víctima le preguntaban sobre su origen, ella lo ocultaba.
El crimen ocurrió en la noche del 9 de febrero de 2009 cuando el acusado, movido por los celos, sorprendió a su esposa mientras estaba adormilada sobre la cama y la apuñaló once veces con un cuchillo de cocina, provocando su muerte por hemorragia masiva. El acusado se metió entonces en la bañera con un secador para suicidarse pero no lo consiguió, tras lo cual se durmió hasta las 15.40 horas del día siguiente, cuando se lanzó a la calle desde el cuarto piso de su vivienda, en la calle Cigüeña de la barriada de Los Pajaritos. Como consecuencia de las heridas sufridas, Pedro pasó un mes en el hospital.


