La campaña de fabricación de las empresas estepeñas arranca, como cada año, a finales de agosto para elaborar los hasta tres millones y medio de kilos de mantecados que estarán en las estanterías de los supermercados, tanto nacionales como extranjeros. De hecho, desde Sudamérica hasta Australia, pasando por Oriente Medio, degustan cada año estos manjares tan típicos de la Navidad española.
Empresas como La Estepeña, dirigida por Marcos Galván, funcionan sólo unos pocos meses al año, en los que dan empleo a 250 personas, mientras que el resto de tiempo lo dedican a preparar la campaña siguiente y a idear nuevos productos. Este año, las novedades de La Estepeña serán las trufas de limón y las de caramelo.
Nunca se aborrecen
La harina de trigo rabón, la manteca de cerdo ibérico, el azúcar y la almendra son los principales ingredientes del mantecado tradicional. Como especias, destacan la vainilla y canela. El cacao tiene también un lugar muy importante en la fábrica, ya que los productos de chocolate tienen mucho éxito en el mercado exterior.
Al contrario de lo que muchos puedan pensar, el trabajar en una fábrica de mantecado no hace que se aborrezcan. "Claro que comemos mantecados" asegura Marcos Galván, "lo que pasa es que de trabajar aquí tantos años tenemos el olfato tan acostumbrado que ya no olemos la vainilla, ni la canela. A mí personalmente me gusta comerme un mantecado cada mañana con una copita de aguardiente".


