«Se ofrece habitación. Precio 75 euros... y hacer de canguro tres horas al día». Este es uno de los anuncios que se pueden encontrar en Internet de familias que, por diferentes motivos, se ven obligadas a alquilar una estancia de su propio hogar.
En los últimos años la crisis del ladrillo ha evolucionado hasta el punto de hacer especulación inmobiliaria sin salir de casa.
En Sevilla no se encuentra un trabajo decente para una madre de familia
Sacar un dinero extra para llegar a fin de mes es el principal motivo para meter a un «extraño» en casa, pero no es el único.
«Alquilar es mi trabajo»
«En Sevilla no se encuentra un trabajo decente para una madre de familia». Así habla Araceli, una ama de casa que vive cerca de la Universidad Pablo de Olavide con su marido y sus tres hijas. Decidió alquilar dos de los cinco cuartos de su vivienda para sacar un sueldo más. Sus inquilinos suelen ser estudiantes o profesores, algo que aprovecha para que su hija de trece años practique inglés.
Por 450 euros tienen derecho a tres comidas, servicio de lavandería, wifi y uso de zonas comunes
«Cambio habitación por canguro»
Silvia y su marido rondan los 30 años, tienen dos hijos de 2 y 4 y trabajan mañana y tarde. Lo de buscar inquilino no lo hacen por necesidades económicas, de hecho la renta que piden es de sólo 75 euros, eso sí, su huésped tiene que ejercer de canguro tres horas al día entre semana. «Mis hijos están todo el día en el colegio y por la tarde en una ludoteca, que me sale bastante cara. No quiero que se críen entre cuatro paredes, por ello nos decantamos por esta alternativa.
El síndrome del nido vacío
Hay quien les escatima hasta en el papel higiénico
Desde hace tres años han pasado por casa y por sus vidas cinco jóvenes a los que acaban queriendo casi como a un hijo. «Si se ponen malos los llevo al médico y si vamos a la Feria, ellos se vienen con nosotros», asegura. Por 560 euros al mes les ofrecen una habitación donde dormir, comida, la ropa lavada e Internet. «Hay quien les escatima hasta en el papel higiénico, pero yo no soy así».


