A partir de estas Navidades, llegar al centro en coche privado implicará darse mucha prisa para hacer la gestión que haya que hacer —sólo podrá circular 45 minutos por sus calles, ya que si sobrepasa ese tiempo recibirá una multa de 70 euros—, pagar el estacionamiento en uno de los aparcamientos públicos o recurrir al transporte público. Si su economía no le permite asumir el transporte en taxi, y dado que la línea 1 del metro sólo acerca a una población muy reducida a la Puerta de Jerez,
la solución debería ser el autobús, pero tendrá que asumir que el camino al centro le llevará en ocasiones más que un trayecto en coche a Huelva o que acudir a una zona comercial del área metropolitana. Así lo confirma cualquiera que realiza el trayecto en varias de las líneas que confluyen en el centro.
Tomemos la línea 10, que va de San Jéronimo a Ponce de León, en la parada junto a San Lázaro, en la avenida Doctor Fedriani. Inicia su recorrido en una avenida ancha pero de intenso tráfico por la proximidad del Hospital Virgen Macarena y por ser una vía de acceso a la ronda histórica. Cuando llega a ésta el paso debería ser rápido por la existencia de carril reservado al bus, pero no siempre está expedita esta vía. Además el acceso por Puñonrostro no es fácil, debido a la cantidad de autobuses que tienen que acceder por allí hasta Ponce de León. El viajero ha tardado unos veinte minutos en horario comercial, no en hora punta y por tanto sin apenas atascos, en hacer ese recorrido y puede que aún no haya llegado a su destino; para alcanzar la zona de la Encarnación, La Campana o Plaza del Duque, el área más comercial deberá tomar otro autobus si la otra opción, la de llegar andando, no es factible.
Los vecinos de Sevilla Este lo tienen aún peor. Desde la parada de la línea 27 en avenida Luis Uruñuela hasta la plaza Ponce de León el usuario del bus tarda una media de cuarenta minutos si no hay grandes atascos y teniendo en cuenta que el paso del autobús por Luis Montoto se ha reducido bastante por la implantación parcial del sentido único y los carriles bus. Sin embargo si su objetivo es llegar a otra zona del centro el tiempo del recorrido se acerca a la hora; tiene que bajarse en Luis Montoto, alcanzar la parada del circular en Luis de Morales para llegar al Prado —zona que alcanzarán, sin atascos, en cincuenta y cinco minutos— y, desde allí, la opción que le queda para acercarse a Plaza Nueva es la de coger el tranvía,
En la zona de Bermejales, cuando sus vecinos cogen el autobús tienen que contar que, al menos, necesitarán una hora para llegar a su destino. Si el 37, que llega a Bellavista, se le «escapa» a su paso por avenida Reino Unido, tendrá que esperar en torno a veinte minutos para coger otro; si no, su objetivo será llegar a buena hora a la parada próxima al hospital Virgen del Rocío para, alli, coger el 1 y alcanzar con el Recaredo y desde allí, andando, alcanzar el interior del centro. Hay quien haciendo ese trayecto en hora punta ha llegado entre 1 hora y diez minutos a dos horas.
Desde Triana, el acceso antes directo por la calle San Jacinto se ha trastocado y la alternativa más cómoda puede ser coger el 6 hasta Plaza de Armas, un trayecto que se hace en unos diez minutos, pero al que hay que añadir el tiempo andando para llegar a La Campana.
Son sólo algunos ejemplos y en ellos sólo se recoge el tiempo de recorrido de los autobuses hasta llegar al centro, ya que el de espera, que en algunos casos puede alcanzar los veinte minutos, depende de la hora y hasta de la suerte.


