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«El camino del artista: un lenguaje propio y algo nuevo que contar»

La pintora Monika Grygier llegó desde su Polonia natal y ya lleva trece años viviendo en España. Afincada en Girona, expone sus piezas en la galería Murnau (Plaza de San Leandro, número 10), hasta el 26 de noviembre

Día 31/10/2010 - 20.10h
Alos 17 años, Monika Grygier (Polonia, 1970) ganó el Primer Premio en el XI Concurso Nacional de Jóvenes Talentos de Polonia. Desde entonces, ha viajado mucho exponiendo sus pinturas en Shangai, Bruselas, Eslovenia o Barcelona. Con más de cien exposiciones en tan sólo cinco años, es el turno de Sevilla, en concreto Murnau, donde cuelga hasta el 26 de noviembre sus piezas. Acrílicos sobre lienzo, la artista elige esa técnica «para que la pintura sea más inmediata y no tener que esperar a que se seque, como ocurre con el óleo».
Las obras forman parte de la serie «Semanas» («Tygodnie» en polaco). Sus títulos las acompañan: «Son pistas que ofrezco al espectador. Me gusta ver la reacción de la gente que se acerca a ver mis cuadros porque se siente atraída por la composición o el color de las obras y, al leer el título, se da cuenta de que se trata de una imagen de la ciudad. Normalmente les sorprende, y eso me gusta».
Licenciada en Bellas Artes en Polonia, ya son trece los años que lleva viviendo en España, concretamente en Girona, en las afueras. Hace unos cinco decidió dedicarse a la pintura profesionalmente, pues «no sentía la misma satisfacción con ninguna otra actividad».
La belleza de la ciudad
Encontró su lenguaje artístico tras probar con la figuración y los paisajes abstractos: «Al principio pintaba paisajes planos. Un día, mientras esperaba metida en un atasco a la entrada de la ciudad, me sentí atraída por las formas de los polígonos industriales». Igual que una persona que va al bosque descubre diversos tonos de verde en las hojas de los árboles, Monika Grygier empezó a descubrir las distintas tonalidades y efectos del cemento, el asfalto, y el hierro propios de las zonas industriales: «Una simple mancha de óxido puede llegar a ser algo bello si nos fijamos en ella. También la actividad y el bullicio, los coches que pasan, el trajín, el ruido y continuo cambio de la ciudad, que me sirven de inspiración».
Grygier no se cansa de pintar la ciudad. La composición de sus obras nace de una idea o un sentimiento: «Las ciudades me producen estrés y nerviosismo, esa energía acumulada debe ser liberada de alguna manera. Descargo mi furia y energía sobre la tela con gestos rápidos, pero luego vuelvo a la obra tranquilamente para darle forma a los rasgos iniciales, lo cual tiene un efecto relajante. Construyo la obra paso a paso», explica.
En cuanto a la situación actual del arte contemporáneo en España, la artista piensa que «aunque es complicado buscarse un hueco en el mundo del arte, no es imposible si el artista consigue encontrar un lenguaje propio y tiene algo nuevo que contar, algo diferente a los demás. Ese es el camino, sobre todo hay que saber lo que uno quiere pintar, lo que quiere ver y hacerlo conscientemente», concluye Monika Grygier.
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