DANIEL UREÑA
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Hace dos años la ciudad de Washington, D.C. era un reflejo de la enorme expectación que las elecciones presidenciales estaban causando entre los votantes estadounidenses. La noche de Halloween, en la que millones de personas se echan a la calle ataviados con sus disfraces, no pasó inadvertida en 2008 para los voluntarios demócratas y republicanos, que trataban de aprovechar las últimas horas para pedir el voto para sus candidatos. Pero este año, las elecciones legislativas están pasando desapercibidas por completo en las calles de la capital. La gran movilización social de hace dos años, especialmente entre los jóvenes, los hispanos y los afroamericanos, no se está produciendo. Y en este contexto, los republicanos, movidos por el desencanto y el deseo de castigar a Barack Obama en las urnas, parten con ventaja. De hecho, las últimas noticias sobre el intento de atentar contra aviones desde Yemen pueden reforzar el mensaje de aquellos que piden endurecer el discurso en los asuntos de seguridad nacional, un tema que, sin duda, pertenece a la agenda republicana y, muy especialmente, a los candidatos avalados por el Tea Party. Si finalmente los republicanos logran la victoria supondría el fin de Nancy Pelosi como Presidenta de la Cámara de Representantes. En su lugar, entraría el republicano John Boehner, congresista por Ohio, al que ya empiezan a presentar como el nuevo líder de una Cámara que puede cambiar de color.
DANIEL UREÑA ES SOCIO-DIRECTOR DE MAS CONSULTING ESPAÑA


