Teresa Jiménez-Becerril, hoy eurodiputada popular, recogió el testigo de su hermano Alberto aquella madrugada del 30 de enero de hace 13 años y se convirtió en la guardina de su memoria y en la derensora de la justicia contundente frente a la banda asesina.
Ahora, ante el supuesto «alto el fuego» terrorista sigue inamovible: «No hay nada nuevo bajo el sol de ETA, o mejor dicho, bajo su oscuridad». Tregua número doce que le hace pensar que «los terroristas van tanteando al Gobierno y ahora toca entrar en política, de donde fueron justamente expulsados». Sus sentimientos ante «esas marionetas con boina son de rabia, dolor, impotencia». No alberga Teresa esperanza, dice, porque sabe quien y como actúa ETA, «y en días como hoy lo saben todos los que querían a Alberto y Ascen».
Mientras viaja hacia Sevilla para asistir a los actos de homenaje para su hermano y su cuñada, Teresa reincide en su postura «firmemente contraria a una negociación». No en vano llava años denunciado que «no se puede negociar con terroristas, porque haciéndolo le das la legitimidad que necestian para hacer política y para ganar credibildiad internacional. Aún menos con la organización terrorista ETA, que ni ha entregado las armas ni se espera que lo haga».
Por eso la excarcelación de presos es una espina que no deja de clavársele: «A cambio de nada ¡qué barato les están saliendo los crímenes! Buen ejemlo para los cachorros de ETA, como le decía el padre de uno de ellos a quienes detuvieron a su hijo: “Así os váis a cargar el proceso”. Todo demuestra que Zapatero negoció y nunca dejó de hacerlo. Los terroristas saen que pueden ganar al batalla al Estado democrático y lo están haciendo».
Incide, en esa línea, en que «no hay derrota de ETA. Hay detenciones, hay seguimiento, pero la verdarera batalla no la estamos ganando quienes creemos en la libertad y la justicia, la estan ganando ellos, los de las pistolas. Estarán en los ayuntamientos y sacarán a sus presos, con el consentimiento de Rubalcaba, Zapatero y compañía gobernante».
Además de la frustración por la falta de respuesta del Gobierno, una cuestión que la subleva y le hace exclamar que va «contra ETA en Sevilla, en Estrasburgo y en la China si hace falta», Teresa Jiménez-Becerril opina que los países comunitarios no han sido ni son conscientes del terror sembrado por la banda terrorista en España. Su opinión es rotunda, soprendiéndose de lo «inexplicable» de que el terrorismo etarra haya contado siempre «con una dispensa aceptable... que si los etarras luchaban contra la dictadura de Franco, que si estaban oprimidos... toda esa vaina es un muro difícil de derribar. Hay mucho que hablar y que enseñar. por ello hice un seminario presidido por el presidente del Parlamento Europeo, en el que estuvieron eurodiputados de muchos países, comisarios europeos y directores de europol etc, junto con víctimas de ETA, 11M e internacionales, que fue un éxito en el sentido que la verdad de las víctimas se oyó en el Parlamento Europeo donde es difícil llegar». Pero también recuerdo cuando el PSOE, en pleno proceso con ETA «llevó a Otegui y otros batasunos para que avalaran internacionalmente la negociación. Jaime Mayor Oreja llevó a las víctimas, aún así, los amigos de los terroristas fueron recibidos entre palmas y olivos y nosotros no entendíamos porque no recibíamos al menos la misma comprensión que los complices de los asesinos».
[11LADILLO]Amenaza de muerte
[/11LADILLO]<MC0>A finales del año pasado fue diana de amenazas de muerte, pero no sintió miedo, «porque —dice— esa es el arma más potente del terrorismo, atemorizar a los ciudadanos para que callen y vivan como esclavos. Yo soy libre y no me van a robar mi libertad dos cobardes que no merecen ni una de mis preocupaciones. Si quienes tienen que velar por mi seguridad, que están en el Ministerio del Interior han decidido que no es necesario que yo esté protegida, ellos sabrán, tienen más experiencia. Espero al menos que les condenen para que se le s quiten las ganas de callar a quienes no nos callamos».
</MC><CW-20>¿Por qué no hay que olvidar? Sabe Teresa que es imposible, pero también es consciente de que «no hay que vivir obsesionados con el terror, la muerte y el dolor. Hay que demostras a quienes quieren acabar con nuestra libertad que nosotros somos mejores y no nos van a condicionar la vida con sus pistolas y sus bombas. Si permitimos la injusticia, diciendo que es mejor olvidar, estamos reconociendo que el terrorismo ha conseguido sus objetivos, que al final la muerte de Alberto y Ascen y de tantos otros ha sido en vano. Y no, no podemos aceptar que lo haya sido. Han muerto por nuestra libertad y por España y por eso nosotros nunca les vamos a olvidar. Sevilla no les va a olvidar».



