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El Ayuntamiento tolera cada fin de semana las botellonas que llenan de basura la Torre del Oro

La zona, parte del conjunto turístico de la ciudad amanece llena de bolsas, cristales, preservativos, jeringuillas y hasta excrementos

Día 14/02/2011 - 07.24h
JESÚS SPÍNOLA

El Ayuntamiento sabe que desde hace alrededor de un año el paseo Marqués de Contadero, a la altura de la Torre del Oro, es un botellódromo incontrolado que se repite cada fin de semana, de viernes a domingo, pero no hace nada para evitar la concentración juvenil que está prohibida según las propias ordenanzas municipales. Y prueba de que el Gobierno local lo sabe, es que cada mañana una o varias cuadrillas de Lipasam limpian la zona, en la medida de sus posibilidades, ya que allí el recubrimiento es de adoquines y los cristales quedan en las hendiduras. Y lo sabe también porque las quejas de los vecinos son continuas y hasta los empresarios de las empresas de cruceros que atracan en esa parte del río han expuesto el problema al equipo de Gobierno, sin que hasta la fecha hayan recibido respuesta alguna, según denunció a ABC el gerente de Cruceros Torre del Oro, Salvador Carrasco.

Los afectados aseguran que cada una de las noches del fin de semana, desde la madrugada del viernes a la del domingo, se concentran al pie de la Torre del Oro hasta tres mil jóvenes que no sólo beben y hacen ruido, sino que dejan en el lugar las basuras, plásticos, cristales rotos, preservativos, jeringuillas y hasta defecan en los jardines que amanecen llenos de excrementos y orines.

Incluso se producen peleas y hay jóvenes que tiran desperdicios al río y también a las embarcaciones ancladas en el muelle, para las que las empresas han tenido que contratar vigilancia privada y habilitar un sistema de toldos para cubrirlas y evitar daños mayores.

Al parecer, los jóvenes comienzan a llegar entre las 23.30 y las 24.00 horas y permanecen en el paseo hasta seis o las siete de la mañana, sin que haya presencia policial que controle estas aglomeraciones en una zona monumental y turística de Sevilla, como es la orilla del río al pie de la Torre del Oro, donde se consume alcohol y otras drogas de forma impune.

La ciudad de Sevilla tiene una ordenanza llamada de Medidas para el Fomento y Garantía de la Convivencia en los Espacios Públicos que el Gobierno local no hace cumplir en el caso que se expone. De hecho, los denunciantes cuentan que en algunas escasas ocasiones la Policía ha intervenido y con su sola presencia en la zona a la hora en que empieza la concentración, los jóvenes se dispersan de forma pacífica y se evita el problema. Pero aseguran que esto sólo ha ocurrido en contadas veces y afirman que si la Policía llega al lugar cuando ya se ha formado la concentración es imposible disolver a los cientos de jóvenes allí apostados.

Esto mismo es lo que ha ocurrido cuando los jóvenes se han concentrado en el Charco de la Pava con motivo de la fiesta de la primavera o cualquier otra excusa, ya que aunque la Policía ha estado presente, ni siquiera ha requisado la bebida que se consumía en la calle, pese a estar ello prohibido.

Mientras, el Ayuntamiento no ha sido capaz de sacar adelante el botellódromo, el espacio para jóvenes que pretende habilitar en la Bancada de la Expo para dar una solución a las concentraciones incontroladas de jóvenes que se repiten cada fin de semana. Hasta en dos ocasiones el Gobierno local ha sacado a concurso la explotación de este servicio y otras tantas veces ha quedado desierto, de modo que ha iniciado un un procedimiento negociado sin publicidad para resolver la adjudicación del contrato administrativo especial ofertado por el Consistorio en cuanto a la instalación y explotación del futuro espacio para jóvenes.

El proyecto del Ayuntamiento ocupa 40.000 metros cuadrados que incluye una zona de actuaciones con un espacio mínimo de 750 metros cuadrados y capacidad para 1.500 personas. Pero ninguna empresa está interesada en explotar el proyecto.

Y mientras, el problema que se da al pie de la Torre del Oro se repite en otra zona también junto al río y es en la explanada que hay bajo la estación de autobuses. Allí, según la presidenta de la asociación de vecinos Plaza de Armas y entorno, Lola Dávila, se reúnen también los fines de semana cientos de jóvenes que dejan el recinto igual de sucio que en el caso anterior, con el agravante, denuncian los afectados, de que al estar la zona más escondida Lipasam no lo limpia a primera hora de la mañana.

Dávila agregó que la masa de jóvenes llega hasta la calle Radio Sevilla, de forma que no se puede circular en coche por esa vía a la hora a la que ya se ha formado el botellón. Agregó que todo el paseo de Marqués de Contadero corre peligro de ser ocupado por la movida juvenil, pues aunque a la altura del monumento a la Tolerancia no hay concentraciones, el trasiego desde Plaza de Armas hasta la Torre del Oro es continuo durante toda la madrugada.

«Parece que como es una zona en la que no hay muchos vecinos hay más tolerancia, pues la presencia de la Policía en la botellona es muy poca, casi nula», dijo la dirigente vecinal quien también se quejó por el ruido que hacen los fumadores apostados a las puertas de los locales de restauración. De hecho, la Asociación de Vecinos Plaza de Armas ha dirigido una carta al Defensor del Pueblo para que se interese por el tema y reclame una solución, de modo que los fumadores respeten el derecho al descanso de los residentes.

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