El proyecto Ecosat para la mejora de la gestión del agua en el regadío, promovido por la empresa onubense Verdtech Nuevo Campo, la organización ecologista WWF y la Fundación Caja Rural del Sur, permite ahorrar hasta el 50% del agua de riego en el olivar y el 30% en los cítricos. Esta investigación, que fue presentada ayer en Sevilla, se ha desarrollado entre los años 2006 y 2010 en dieciséis fincas agrícolas de las provincias de Huelva y Sevilla, algunas de ellas de special importancia por su cercanía a espacios naturales como Doñana.
El nuevo método se ha ensayado en cultivos de gran relevancia socio-económica en la zona, como el olivar, uno de los que más agua consumen de la cuenca del Guadalquivir; los cítricos, los viñedos y la fresa—este último de gran sensibilidad por tratarse de un cultivo cercano al Parque Nacional de Doñana—.
El presupuesto del proyecto ha sido de 1,2 millones, de los que unos 500.000 los ha aportado la agencia IDEA, dependiente de la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia, y casi 400.000 euros, la Corporación Tecnológica de Andalucía (CTA). En la investigación han participado organismos como el Ifapa, las Universidades de Huelva y Sevilla y otros centros de investigación españoles y franceses, informa Efe.
En la presentación del proyecto su coordinador, Jaime de Vicente, explicó que, además del ahorro de agua, lo que repercute en un menor coste energético, se ha conseguido un ahorro de nutrientes, mejorar la calidad y la producción y optimizar la producción de biomasa. El objetivo del proyecto es aunar la rentabilidad y la sostenibilidad en las explotaciones agrarias y, especialmente, hacer compatible las explotaciones cercanas al Parque Nacional de Doñana con dicho entorno, destacó el responsable de Ecosat.
El método permite una gestión sostenible del agua de riego en un contexto de cambio climático. Se basa en sensores de dendrometría de tronco (técnica que mide el crecimiento de la planta) para conocer en tiempo real el estado fisiológico del cultivo y medir el crecimiento de la planta con imágenes de teledetección, lo que permite «saber lo que la planta necesita en cada momento» y gestionar el riego en situaciones de escasez, ha señalado.
El siguiente paso es comercializar este producto para que las explotaciones puedan usarlo y hacer un uso más eficiente del agua.


