Sevilla

Sevilla

Monteseirín: «Sevilla no puede ser un territorio congelado en el tiempo»

Epitafio político del alcalde en los parasoles, donde criticó a quienes «viven del pasado»

Día 27/03/2011 - 23.23h

Fin de una etapa. Como era de esperar, Alfredo Sánchez Monteseirín usó ayer el discurso de la inauguración de Metropol-Parasol, el símbolo de su mandato, como epitafio político, centrando sus palabras en una loa a la actitud arriesgada e innovadora de su gobierno y criticando abiertamente el «inmovilismo» que, según dijo, caracteriza a ciertos sectores de la ciudad. Su alocución se centró en ese mensaje, en que «la tradición no puede ser lo único que sirva a una ciudad, pues bloquea y el desarrollo sólo se puede asumir con restos. Sevilla no puede ser un territorio congelado en el tiempo».

En la apresurada apertura del edificio, Monteseirín destacó que los parasoles abren «las puertas al progreso económico y al desarrollo de un sector de la ciudad que estaba en franca decadencia, unos territorios urbanos que ahora recuperan la centralidad que conocieron en otro tiempo», y es que, «lo que durante décadas ha sido lugar de paso, ahora es lugar de atracción. Lo que el desarrollismo vulgarizó y despersonalizó, ahora, en un giro propio de nuestra personalidad creativa, la Sevilla del siglo XXI lo convierte en un espacio urbano sorprendente, mucho más allá de nuestras». En este sentido, incidió en que la capital andaluza «no puede ser la ensoñación de un pasado idealizado y sin futuro, la Vetusta pequeña y provinciana».

Tras reiterar que el Metropol «será un excelente instrumento para la creación de actividad económica y de empleo en Sevilla», el regidor tuvo palabras de agradecimiento para el arquitecto, la constructora-concesionaria y, especialmente, los placeros, así como para «los miles de sevillanos que han creído en el proyecto desde el primer momento e incluso a los miles que mantuvieron una distancia prudente, una neutralidad racional y observadora sobre el proyecto, con un sabio silencio maestrante a la espera de ver cómo culmina la faena». Ni dio una puntada sin hilo en este apartado el alcalde, que, eso sí, expresó «sinceras disculpas» a «aquellos a los que las obras y sus retrasos han afectado y pedirles perdón a los que sienten que Metropol-Parasol arremete contra su visión de lo que ellos entienden como la sevillanía. Sólo decirles que no tengan miedo a cambiar porque es cuestión de tiempo que Metropol sea cantado como uno de los símbolos seculares de la Sevilla eterna, como hoy lo es la Plaza de España». Crecido, en su gran día, Monteseirín habló de la «sensación que le queda tras estos doce años» es que asistían «a la inauguración de la Sevilla del siglo XXI».

Tras los actos, muchos ciudadanos hicieron cola para visitar el Antiquarium, el lugar escogido por el alcalde para trasladar esta especie de despedida bajo la superficie de su glosado —y costoso— proyecto.

Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
Lo último...
Lo más...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.