La Generalitat catalana persiste en aplicar el tijeretazo presupuestario también en materias tan sensibles como Educación y Sanidad, lo que tiene al personal de ambos ámbitos en «estado de protesta» y al ciudadano, inquieto. La consejera de Enseñanza, Irene Rigau, se reunió ayer con los sindicatos mayoritarios del sector —Ustec-STEs, CC.OO. y Fete-UGT— para detallarles su propuesta de medidas para el próximo curso encaminadas a conseguir la reducción del fracaso escolar y condicionadas, claro está, a la susodicha contención presupuestaria. Con una previsión de 15.000 alumnos más en el sistema. Así, la Generalitat quiere que los maestros de Primaria y los profesores de Secundaria den clase una hora más a la semana, y pasen de 23 a 24 y de 18 a 19 horas.
También propone que el profesorado sustituto trabaje nueve meses para cobrar el mes de julio, cuando hasta ahora eran seis, y retrasar de los 55 a los 59 años la edad a partir de la cual los profesores quedan liberados dos horas a la semana. Finalmente, quiere eliminar de forma general la sexta hora de Primaria que el tripartito aprobó e incluyó en el Pacto Nacional de Educación y aplicarla sólo en centros con entornos socioeconómicos «desfavorecidos».
La consejera seguirá reuniéndose con los sindicatos para intentar llegar a una entente antes del 1 de mayo, algo poco probable a juzgar por las primeras reacciones de los representantes de la clase docente. Los sindicatos estiman que estas medidas implicarán el despido de unos 2.800 docentes en su día contratados para la sexta hora, y lamentan que vayan a «trabajar más cobrando menos» después del recorte salarial del 5% que ya sufrieron el año pasado.
En Salud, se pretende recortar mil millones del presupuesto sin afectar la calidad asistencial. Aunque se cierren plantas y quirófanos. El personal sanitario se ha rebelado y encadena protestas. Y al bando de los discrepantes se sumó ayer Miquel Vilardell, presidente del Consejo Asesor para la Sostenibilidad y el Progreso del Sistema Sanitario —que creó Artur Mas— y presidente del Colegio de Médicos de Barcelona. En un vídeo colgado en la web del colegio, Vilardell pidió al «president» que pare los recortes. «Hay que repensar el tipo de medidas que se están pensando y que puedan afectar la calidad asistencial (...), y que rápidamente llevan a conflictos», clamó.


