La puerta del Ayuntamiento no se abrió, pero los padres de Marta del Castillo no estuvieron solos ayer en la concentración celebrada en la plaza Nueva para protestar por la sentencia que absuelve al menor «Cuco» de la violación y asesinato de su hija y para pedir la reforma de la Ley del Menor y la cadena perpetua revisable. Más de quinientas personas acudieron a darles su apoyo, tanto a ellos como a Milagros Vargas, madre de Francisco José Guerrero, el joven de 23 años de la Puebla de Cazalla asesinado el 25 de marzo en la fiesta de la primavera, que estaba allí junto a la familia de Marta para apoyarles y para exigir que los asesinos de su hijo cumplan las penas íntegras. También asistieron los familiares de Manuel Alías, atropellado en el polígono Store en diciembre del pasado año, a un acto en el que hubo recuerdos para muchos jóvenes y menores asesinados en los últimos años, como la pequeña Mari Luz o las jóvenes Almudena González y Patricia Alfaro, atropelladas brutalmente en el Paseo de Colón.
No eran todavía las ocho y media y ya se oía el clamor y los aplausos desde las calles aledañas. Los gritos fueron muchos: «Si no escucháis mi voz, por qué queréis mi voto», «Podría ser tu hija», «¿Cuántos más, para cambiar las leyes?», «Tú en la calle, yo sin mi niña», «Justicia para qué», «Leyes deficientes, Justicia ineficiente»,«¡Embustero!» —en referencia al ministro de Justicia— , en una concentración a la que acudieron personas de todas las edades y en la que la emoción y la rabia se palpaban en el ambiente.
El abuelo de la joven asesinada, José Antonio Casanueva, leyó un manifiesto en el que expresaba la absoluta discrepancia con la sentencia recurrida ante la Audiencia. «En la página 32 de la sentencia se afirma que el “Cuco” sabe donde está mi nieta y a la familia nos deja perplejos esta manifestación del magistrado. Respetamos la ley, pero es difícil que creamos en ella», dijo y los asistentes rompieron en un aplauso.
Las principales reclamaciones fueron para los jueces y para los políticos. «¿Dónde está el alcalde?», gritaba la gente. «Nos sentimos muy agradecidos porque la gente está respondiendo, pero estamos aquí a las puertas del Consistorio, que ni siquiera se han abierto, y nos queda claro que aquí no tenemos ningún apoyo», señaló el padre de Marta, Antonio del Castillo. En relación al «Cuco» dijo que «queremos que cumpla la sentencia en un centro cerrado y que cuando alcance los 18 años vaya a la cárcel» y añadió que «es vergonzoso el trato que nos están dando, las leyes no funcionan y pedimos la cadena perpetua revisable».
Policía y dos ambulancias
Un momento de emoción y de tensión fue cuando tomó la palabra Milagros Vargas, madre del joven de la Puebla y se dirigió en primera persona al, todavía alcalde de la ciudad, Alfredo Sánchez Monteseirín. «Veo aquí, en una manifestación pacífica de 500 personas un buen grupo de policías, dos ambulancias y pregunto ¿Señor alcalde dónde estaban la policía y las ambulancias en una fiesta con 7000 jóvenes el día que mataron a mi hijo». «Ni Marta, ni Paco, ni tantos otros van a volver a ver la luz, que sus asesinos la vean solo por las rejas de la cárcel».



