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Baloncesto / impotencia

El Cajasol apenas pudo optar a ganar el título (92-77)

Los hombres de Joan Plaza se vieron sobrepasados en los primeros minutos por el Kazán, que tomó en el primer cuarto una ventaja insalvable

Día 18/04/2011 - 14.20h

No pudo ser. El título europeo tendrá que esperar. Las vitrinas del Cajasol seguirán huérfanas de una copa internacional, pero estarán repletas de orgullo. El sueño que comenzó en Ucrania y continuó ayer en un Palaverde lleno hasta la bandera no pudo materializarse al cien por cien. En el momento, sin tiempo para reflexionar, será un mazazo, sobre todo porque desde el inicio, quitando un rato del tercer cuarto, la remontada pareció imposible. Pero cuando pasen las horas se sabrá valorar y saborear lo hecho en Europa esta temporada. Y más, si se tienen en cuenta los últimos años del conjunto sevillano. La ilusión ha vuelto a San Pablo, lo que ya es bastante. Ahora sólo falta que no haya que esperar tanto tiempo para convertirla en realidad.

El sueño cajista se desvaneció pronto, casi al inicio del partido. Los sevillanos no se parecieron en nada al equipo que salió enchufado ante la Benetton y lo pagaron muy caro. Casi sin tiempo para que los 300 seguidores azules disfrutaran de la fiesta que supone una final, el rival cajista ya se había marchado en el marcador. Y con bastante distancia. Los primeros minutos fueron determinantes y marcaron un partido en el que los rusos se vieron vencedores mucho antes de lo previsto. El juego exterior y la velocidad del primer cuarto mataron a un Cajasol que casi no tuvo la posesión del balón y que, además, erró bastante en el tiro. No apareció ninguno de los de siempre: ni Bullock, ni Satoransky y ni siquiera Kirksay. El Caja era todo lo contrario a lo mostrado 24 horas antes ante el anfitrión. Popovic se sintió muy cómodo tanto en el tiro como a la hora de dirigir, teniendo en Lyday a su mejor aliado. Llegaron momentos de preocupación, y es que los rusos terminaron el primer cuarto con 16 puntos de ventaja.

Los rusos, a un gran nivel

Se esperaba una reacción para el segundo cuarto, pero el Unics Kazán salió igual de metido y el Cajasol no terminaba de encontrarse a sí mismo. La diferencia fue a más, llegando a hacer pensar en lo peor. Popovic siguió a lo suyo, con un recital de dinamismo, visión de juego y lanzamiento. Demasiados aciertos de los rusos, también hay que decirlo, porque no era normal que todo les entrase. Y los hombres de Plaza, presos de los nervios, pasaron sus peores minutos en este cuarto. Aparecieron las prisas, siempre malas consejeras, y más aún cuando las tiene el equipo que va muy por debajo en el electrónico. Y así se llegó a la máxima ventaja del Unics, con 20 puntos arriba. Tiempo muerto de Plaza, caras de derrota en los sevillanos y primera celebración de los que actuaban de locales. Los rusos ya se veían campeones. Y eso que esta vez sí hubo una pequeña reacción. La intensidad del Cajasol aumentó y la defensa al hombre tras canasta provocó una serie de pérdidas en el Unics que levantaron un poco el ánimo de una afición que en todo momento siguió creyendo en la remontada. Pero sirvió de poco. El dominio de los rusos fue total, por lo que lo único que se consiguió fue rebajar los veinte puntos de diferencia y que se llegara al descanso con 51-36.

Tras el receso llegó el arreón más importante de los sevillanos, el único que hizo pensar en que una remontada era posible. El Unics volvió a demostrar que lo pasa muy mal cuando se le presiona desde el comienzo de la jugada, de modo que los 15 de ventaja se redujeron a siete. Fueron los mejores minutos de Bullock, que comenzó a manejar bien los tiempos, a provocar faltas y a meter todos los tiros libres de los que dispuso. Pero el empuje sevillano fue pronto contrarrestado por los rusos, que supieron cortar la sangría por la que estaban pasando y comenzaron a saber jugar manejando su ventaja. La desigualdad aplastante del segundo cuarto desapareció. Cierto. Pero los rusos siempre dispusieron de un margen que rondó los diez puntos.

Final sin emoción

Sólo quedaba un cuarto por delante para la épica, pero pronto se vio que ésta iba a ser imposible. El pequeño bajón de los rusos fue transitorio, por lo que, a pesar de las ganas y la ambición del Cajasol, no hubo final emocionante. Popovic continuó con su exhibición y, a falta de cinco minutos para el final, el Unics volvió a ponerse 15 puntos arriba. Los instantes finales fueron un mero trámite aunque, eso sí, los dos conjuntos continuaron jugando como si el partido estuviera abierto. Para colmo, Lyday y Lampe quisieron hacerle sombra a Popovic (elegido como el MVP del torneo), por lo que el electrónico del Palaverde reflejó un 92-77 a la conclusión del encuentro. Fue el momento para la celebración del Unics Kazán y para el reconocimiento de la fiel afición cajista a los suyos. Cánticos para levantar el ánimo de sus jugadores y del cuerpo técnico, así como para reconocerles el gran trabajo realizado.

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