Los partidos minoritarios que aspiran a mantener, en el caso de IU, o a conseguir alguna representación municipal, como PA y UPyD, en el Ayuntamiento de Sevilla, celebraron ayer sus primeros actos de campaña electoral a las Municipales del 22 de mayo con la aspiración de romper el bipartidismo y, caso de no producirse una mayoría absoluta, tener opciones para convertirse en llave del gobierno de la ciudad, algo que ha venido sucediendo desde el inicio de la democracia en la capital andaluza a excepción del mandato de 1993 a 1997 que presidió el socialista Manuel del Valle.
El candidato de Izquierda Unida, Antonio Rodrigo Torrijos, convaleciente de un proceso gripal, pegó literalmente su cartel electoral sobre una panel colocado en la calle Carlos García Oviedo, del distrito Cerro-Amate, junto a la sede de Las Moradas de IU en un breve acto y en compañía de la número dos de su candidatura, Josefa Medrano, y del número tres. José Manuel García. IU utilizó el mismo lema que en los carteles de la precampaña: «Combatiendo las desigualdades». Torrijos, no contó en el acto con apoyo de otros líderes de la coalición cuando persiste la polémica tras su imputación en el caso Mercasevilla, un aspecto que a juicio de algunos miembros de IU puede contravenir el código ético que suscribió hace semanas esta formación política para todos sus candidatos.
El candidato sí estuvo arropado por la gran mayoría de miembros de su candidatura y centró su discurso contra «los grandes partidos», destacando la austeridad del primer acto de campaña, como un ejemplo ante los ciudadanos. Torrijos asegura que la suya es «una fuerza política al alza que conseguirá el apoyo ciudadano para gobernar en la capital hispalense».
La batalla, en el río
El resto de formaciones políticas se situó en enclaves cercanos al río. La candidata andalucista convocó a los pies de la Torre del Oro, para proyectar sobre el monumento un cartel virtual con el lema: «Vota diferente», sobre fondo verde, siguiendo la línea de los utilizados en la precampaña. La proyección coincidió con la iluminación que desde la otra orilla hacían los populares de la torre para resaltarla como fondo a su cartel electoral, lo que se convirtió en una anécdota de la primera noche de campaña. González consideraba que le estaban boicoteando su acto, aunque también su cartel se coló en la fiesta de los populares.
Acompañaron en el acto a Pilar González los 33 miembros de su lista y una representación de militantes y simpatizantes del Partido Andalucista, desde la número dos, Pilar Távora, hasta el ex alcalde Alejandro Rojas Marcos, quién cierra su candidatura, en la que también se incluyen otros nombres conocidos como Ana Uruñuela, la hija de Luis Uruñuela, el primer alcalde democrático de Sevilla o Fernando Alvarez-Ossorio, profesor de derecho constitucional de la Universidad de Sevilla.
En su discurso, González se refirió al «coraje, ánimo e ilusión» con que afronta esta campaña a pesar de la «travesía del desierto» que ha sufrido su formación política de la que dijo es ahora un partido «completamente renovado, progresista y libre».
También escogió un enclave cercano al río, en Triana, la candidata de UPyD, Isabel Ceballos, que pegó con cola, al modo tradicional, su cartel electoral, en los tonos rosa propios del partido de Rosa Díez, y con el lema «La única alternativa real para Sevilla».
Fue un acto prácticamente testimonial —se notan las vicisitudes que en la precampaña ha vivido esta formación política por sus problemas internos y la falta de medios—. Ceballos y miembros de la lista llegaron directamente de la Feria algo tarde al punto de encuentro para iniciar una campaña en la que las encuestas no le dan a priori opciones de representación municipal.




