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Cien días

Espero que la nueva corporación gestione con acierto la fundación creada en memoria de Ascen y Alberto

Día 12/06/2011 - 07.34h

Después de ocho años de paciente y concienzuda labor de oposición municipal, Juan Ignacio Zoido ha conseguido por fin la alcaldía de Sevilla. Dudo que exista otro primer edil que haya preparado mejor que Zoido su desembarco en un ayuntamiento, y por eso aguardo con impaciencia las primeras medidas que piensa tomar. ¿Habrá cien días más jugosos que los que nos esperan? Sin embargo, como no me corresponde a mí opinar sobre asuntos que desconozco, voy a arriesgarme a exponer algunas expectativas en materia educativa y cultural.

Técnicos: El ayuntamiento de Sevilla se ha permitido durante más de diez años dilapidar el talento de una serie de técnicos y profesionales de la casa, desplazados por «asesores» políticos y otras hierbas de confianza. A la nueva delegada de Cultura le bastaría con exhumar algunos de los primeros números de la revista «El siglo que viene» para saber de quiénes se trata. Por lo tanto, no hay que buscar ninguna eminencia gris fuera del ayuntamiento, sino rescatar a los estupendos técnicos culturales que los políticos desterraron a los distritos.

Bienal de Flamenco: Aunque la austeridad se impondrá por culpa de la crisis, quiero pensar que desde que estaba en la oposición la nueva delegada no contemplaba mantener ese rumboso calendario de presentaciones de la Bienal por las principales capitales del planeta. A ningún aficionado flamenco de Nueva York le interesa escuchar los discursos traducidos del alcalde de Sevilla y ningún japonés se ha convertido en aficionado atraído por el magnetismo del director de la Bienal. ¿Cómo ahorrar sin bajar el nivel de los espectáculos? Suprimiendo los viajes inútiles, estableciendo requisitos rigurosos para las propuestas artísticas, publicando un presupuesto cerrado y contratando —mediante concurso público— al director de cada edición de la Bienal, pues de enero a octubre hay tiempo de sobra para hacer las cosas bien.

Feria del Libro: La delegada de Cultura debería ser consciente de las arbitrariedades cometidas por los actuales responsables de la Feria del Libro de Sevilla, a quienes se les ve el plumero cuando favorecen a unos y se les ve el colmillo cuando perjudican a otros. En la última edición se lo clavaron a Ediciones de la Isla de Siltolá, tal como en otras convocatorias le tocó el colmillo a la editorial y librería Renacimiento. Sé que no depende del Ayuntamiento, pero me atrevo a proponer el nombre de Antonio Rivero Taravillo como director de la Feria del Libro de Sevilla, pues además de poeta, traductor, editor y narrador, es librero y gestor cultural.

Fundación Alberto Jiménez-Becerril: Después de doce años salpicados de polémica, espero que la nueva corporación gestione con acierto la fundación creada en memoria de Ascen y Alberto, que retome la Jornadas por la Paz, que convierta el premio «Ascensión de la Paz» en un galardón de prestigio europeo y que busque socios internacionales para realizar actividades conjuntas.

Nos aguardan cien días estupendos.

Lea más artículos en www.fernandoiwasaki.com

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