Las «setas» que Alfredo Sánchez Monteseirín y su equipo de Gobierno vendieron como un gran atractivo turístico para el centro va camino de convertirse en el «manifestódromo» de Sevilla, lo que ha provocado ya las quejas de la empresa Sacyr, concesionaria de Metropol Parasol. Nada más inaugurarse la obra, los funcionarios andaluces indignados con el «decretazo» de la Junta usaron las «setas» para manifestarse contra la reforma de la Administración que consolida la posición de los trabajadores de las empresas públicas frente a quienes han accedido a la Función Pública mediante oposiciones. Después llegaron otros indignados, los del Movimiento 15-M, quienes establecieron allí su «acampada» durante aproximadamente un mes, lo que generó críticas por la falta de higiene y salud que generó la concentración.
Ayer levantaron la acampada para llevar su protesta a los barrios de la ciudad y los pueblos de la provincia. Sin embargo, las «setas» no recuperarán la tranquilidad, ya que hoy llegan otros indignados, los trabajadores y prejubilados de Mercasevilla, que no cobran sus rentas a raíz de destaparse el fraude de los ERE, que utilizarán el Metropol Parasol como punto de partida de una manifestación desde la Plaza de la Encarnación al Palacio de San Telmo, sede del Gobierno Andaluz.
Las nuevas movilizaciones del colectivo de Mercasevilla responden a la difícil situación económica que atraviesa esta sociedad por el conflicto del ERE de 2007 y la supuesta amenaza de externalizaciones. Mercasevilla, que perdió en 2010 381.000 euros, se vio obligada el pasado año a someterse a una operación de ampliación y reducción de capital al objeto de eludir una posible causa de disolución, ya que había perdido en 2009 más de cuatro millones de euros.
Los comerciantes del centro temen que las «setas» se conviertan en un lugar de peregrinación trabajadores «cabreados», en lugar de un atractivo comercial y turístico que ha costado cien millones de euros. De hecho, Sacyr, concesionaria de Metropol Parasol, se ha quejado por haber dejado de percibir dinero por permitir filmaciones en las «setas». Con tanto «indignado» acaparando la atención en las «setas», el restaurante de Metropol Parasol no encuentra un empresario que quiera convetirse en su inquilino, al igual que pasa con los locales de la galería comercial.



