La sentencia condena a la Gerencia de Urbanismo a reponer a la funcionaria a un puesto «acorde con su categoría y formación»
Día 04/08/2011 - 15.31h
Antonio Rodrigo Torrijos (IU), primer teniente de alcalde en el anterior Gobierno municipal de Sevilla, ha sido condenado por acoso laboral a la directora de la Oficina de la Bici, a la que destituyó por negarse a aceptar unas órdenes que "no eran viables" legalmente.
El juzgado de lo Social 6, en una sentencia a la que ha tenido acceso Efe, considera demostrado que Rodrigo Torrijos participó en una "actuación vulneradora de los derechos fundamentales" de la funcionaria, a la que cesaron "por no querer acogerse a las órdenes y directrices del señor Torrijos".
Pese a que ya no tiene responsabilidad en el gobierno municipal, al margen de ocupar el cargo de concejal, la sentencia le condena a "cesar en su conducta de acoso", y a la Gerencia de Urbanismo de Sevilla a reponer a la funcionaria a un puesto "acorde con su categoría y formación".
Relato de los hechos
Según los hechos que la sentencia considera probados, altos cargos de la Gerencia de Urbanismo y el propio Torrijos intentaron queJ.G.J., directora de la Oficina de la Bici, paralizara y rectificara un proyecto de vías ciclistas en las barriadas sevillanas del Parque Alcosa y Polígono Sur, pese a que dicho plan estaba en marzo de 2010 "prácticamente ejecutado" y la empresa había llegado a cobrar por él.
La alta funcionaria se negó, alegando que tal modificación no podía realizarse porque el proyecto ya estaba elaborado y "respondía a una subvención con unos parámetros ya aprobados". Fue entonces cuando Torrijos y el vicegerente de Urbanismo intentaron obligar a la funcionaria a cumplir "una modificación del expediente que el propio Servicio de Contratación informa de que es viable, intentando así obligarle a asumir la responsabilidad de tal actuación, utilizando diversos medios para intentar paralizar el mismo, saltándose las competencias" de la demandante, añade el fallo.
En tal situación, y tras su descanso de la Semana Santa, J.G.J. se reincorporó a su trabajo y el 5 de abril de 2010, a las 8 de la mañana, recibió en su despacho la visita de Rodrigo Torrijos, quien "sin más, y en tono elevado, le manifiesta que va a ser cesada en su puesto porque está harto de ella", y ese mismo día la funcionaria recibió su carta de cese.
La juez considera que, tras este incidente, la funcionaria fue asignada a un puesto que "no se ajusta a su perfil profesional", hasta el punto de que el propio personal ha dirigido escritos preguntando qué hace allí.



