El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, tras visitar las instalaciones de Mercasevilla, ha acudido a las dependecias de Tussam donde ha insistido en su apuesta por una "Tussam pública" y ha reiterado que "hará frente a todos los compromisos con la empresa sin aminorar las cantidades, como hacia el anterior gobierno, para que en vez de tener la deuda el Ayuntamiento la tuviera Tussam". "Vamos a ser serios y hacer las transferencias pactadas para que sea viable", recalca. El primer edil explica que Tussam cumplía con sus presupuestos, pero no así el Ayuntamiento "a la hora de mandarle el dinero comprometido".
Por eso, insta a equilibrar y gestionar optimizando los recursos, ya que "la mayoría de la deuda de Tussam viene por los gastos financieros que necesitaban, generados en parte por los intereses de la deuda al no recibir el dinero comprometido que ha aumentado la carga financiera". "Si se incorpora la deuda financiera se alcanza en torno a los 70 millones, pero no hace falta inyectar dinero para evitar la declaración de quiebra, sino recibir la cantidad de dinero de las transferencias acordadas", añade. Así, ha apostado por abrir el diálogo y establecer una relación entre empresa y trabajadores basadas en "la confianza y el respeto" y deja claro que, "si las relaciones hubieran seguido tan deterioradas como eran anteriormente, sería imposible hablar de ningún plan de viabilidad".
Durante el encuentro, también se ha abordado la situación de los eventuales de la empresa municipal y ha avanzado que este miércoles se llevará a cabo una reunión entre el gerente de Tussam, Manuel Torreglosa, y este colectivo para analizar la incorporación del resto de trabajadores y fijar un calendario de inclusión con un plazo máximo de cuatro años. "Tenemos una empresa que debe ser puntera y necesita profesionalización y aquí no tienen cabida los políticos", recalca Zoido, que advierte de que "si en 1999 Tussam no tenía ni un euro de deuda acumulada, no tiene sentido que ahora lo tenga".


