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Diez razones para la dimisión de Viera

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Día 09/10/2011

1. Por implantar el polémico sistema de ayudas

En julio de 2001, siendo consejero de Empleo (2000/2004), José Antonio Viera firmó el convenio con el Instituto de Fomento de Andalucía (IFA) que traspasó la gestión de las subvenciones a empresas en crisis y trabajadores afectados por ERE que dio pie a la trama de las falsas prejubilaciones. El IFA canalizó hasta 647 millones como transferencias de financiación de explotación, una fórmula que evitó el control contable y parlamentario. Desde 2005 la Intervención cuestionó el procedimiento. La Policía Judicial también.

2. Por presidir el IFA

El actual senador y parlamentario andaluz promovió un cambio en el reglamento del IFA en enero de 2003 para que el consejero ocupara la presidencia. Por su cuenta y riesgo asumió más responsabilidad y desplazó a Antonio Fernández, su entonces viceconsejero, en el escalafón jerárquico. Lo justificó porque permitía «abundar en las ventajas de la actuación coordinada».

3. Por mantener en el cargo a Guerrero

Javier Guerrero, uno de los principales imputados en el escándalo de los ERE, era subordinado suyo. Viera lo mantuvo durante todo su mandato, de 2000 a 2004, al frente de la Dirección General de Trabajo, el departamento que concedió los incentivos a los ERE que investiga el juzgado de instrucción seis de Sevilla. Lejos de destituirlo, lo afianzó en el puesto. Es más, en febrero pasado defendió que «el tiempo que trabajó conmigo lo hizo de forma satisfactoria». Fue después cuando cambió de discurso y afirmó que había traicionado su confianza. Guerrero se perpetuó en el cargo nueve años (1999/2008) y sobrevivió a tres consejeros distintos.

3. Firmó y autorizó ayudas

Su exdirector de Trabajo lanzó un torpedo contra la estrategia de sus superiores políticos para escurrir su responsabilidad: «Las ayudas directas las decidía el consejero». Viera aseguró en su descargo que «miles de empresas tuvieron contacto con la Junta y el consejero no suele tener conocimiento al detalle». También negó que firmara nada, pero el PP ha enviado a la juez Mercedes Alaya actas de consejos del IFA que revelan que hubo hasta 61 ayudas directas rubricadas por él que, a raíz de su denuncia, son objeto de una investigación aparte.

4. Por financiar a empresas donde trabajó su hija

En 2003 y 2004 el ente que presidía Viera concedió dos ayudas del «fondo de reptiles» de 450.759 euros cada a una a la empresa Marco de Estudios y Proyección Siglo XXI SL cuando su hija Sonia trabajaba en ella. La sociedad pertenecía a José Enrique Rosendo, exdirigente del PSOE y exconcejal en El Pedroso e hijo del exalcalde de este pueblo sevillano, Rafael Rosendo, que apareció en un ERE en una firma donde nunca trabajó. El empresario que contrató a su hija recibió 9 millones más de la partida 31L para rescatar a firmas en crisis. En marzo de 2003 financió también una feria que organizó una empresa de la Diputación hispalense donde meses antes su primogénita estuvo empleada. Demasiadas coincidencias.

5. Hubo informes en contra

«Todas las intervenciones que tuve como consejero estaban avaladas por todos los departamentos jurídicos y de fiscalización de la Junta», se defendió el secretario general del todopoderoso PSOE de Sevilla el pasado 20 de junio. Una verdad a medias. El consejo rector, con él presente, aprobó un gasto de 1.032.987 euros para una campaña de publicidad del Servicio Andaluz de Empleo. La Intervención General avisó en su informe fiscalizador de 2003, emitido en 2005, de las irregularidades en que incurría el IFA con este expediente y con todas las ayudas. Por no hablar de cómo Viera desoyó las pegas que un consejero que puso al gasto.

6. Por contradecirse

Se escuda en informes jurídicos que, por la propia naturaleza de las subvenciones, escaseaban. Pero más chocante resulta que asegure con desenvuelta naturalidad que no supo que su primogénita estaba trabajando en la firma beneficiaria de ayudas hasta que lo publicó ABC en abril. La tesis difícilmente aguanta el contraste con la realidad si se tiene en cuenta que él asistió en 2004 como consejero a la inauguración del matadero de Sierra Morena, proyecto pedroseño abanderado por José Enrique Rosendo y por el que se embolsó 2,7 millones de la partida 31L. En el mismo acto, confesó Viera a los periodistas, estaba su hija trabajando para Rosendo como responsable del protocolo. Cuesta creer que no la «viera» o viese.

7. Favoreció a la Sierra Norte

De las incontables ayudas que repartió el IFA bajo su mandato, el 90 por ciento (35, 3 millones de euros) las coparon empresas que operaban en la Sierra Norte de Sevilla, un granero donde arrasa el PSOE en todas las citas electorales y que le ha vuelto a dar el gobierno de la Diputación, aguantando incluso el ciclón del 22-M. No hay que olvidar que Viera controla desde 2004 el «aparatchik» del PSOE provincial. Y también repartió 3 millones en ayudas entre 13 consistorios, la mayoría de Sevilla, y todas ellos con un gobierno socialista.

8. Por el daño a su partido

Viera no sólo se atrinchera en pleno asedio político —«no voy a presentar mi dimisión»—, sino que se pone en el frontispicio de la contienda electoral yendo de número dos al Congreso por Sevilla. Da así una baza poderosa para atacarle al PP, que reserva más pólvora para la campaña. Puede ser una rémora para el PSOE, que aspira a salvar su santuario sevillano el 20-N, y no le favorece llevar en sus listas a un candidato bajo sospecha, cuya gestión está escrutando con lupa la juez. Voces internas, minoritarias aún, han pedido que asuma su responsabilidad. La secretaria de Organización del PSOE-A, Susana Díaz, que guarda poco «feeling» con él, salió tarde a su rescate.

9. Facilitaría ser juzgado sin aforamiento

«Mantendré mis actas como diputado y senador». Si tan seguro está de que no hay nada que emborrone su gestión, ¿por qué esa resistencia rocosa a preservar su acta de senador y parlamentario andaluz? ¿por qué se blinda tras su condición de aforado? Su apego al cargo casi obsesivo no hace sino crecer los recelos y nubarrones que giran en torno a su pasado.

10. Porque otros cargos dimitieron por menos

Su huida hacia adelante contrasta con la dimisión hace un año de Rafael Velasco como número dos del PSOE al trascender que la Junta dio en subvenciones 730.000 euros a la academia de su esposa, ayudas que, a diferencia de Viera, ni siquiera había aprobado él. Aún chirría más si se compara con el paso atrás dado por otros inculpados en los ERE. Antonio Rivas, su exdelegado de Empleo en Sevilla, dejó la ejecutiva provincial, y se dieron de baja dirigentes y militantes socialistas de su cuerda en Camas. Aunque Viera no conjuga el verbo dimitir en primera persona, sí ha pedido a rivales suyos que lo hagan. En 2005 retó al alcalde de Camas, de IU, a «asumir su responsabilidad» mientras se investigaba un caso de presunto soborno a otra edil independiente.

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