Sevilla

Sevilla / NO DO

Felipe en Honolulú

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Día 22/11/2011

LO prometió en Dos Hermanas, en ese mitinódromo donde se celebra una carrera ciclista de vez en cuando, y lo cumplió en cuanto supo el resultado de las elecciones en Andalucía. Felipe González siempre cumple lo que promete y jamás miente. ¿O todavía hay alguien que lo dude? Amenazó con exiliarse a Honolulu o Honolulú, allí donde estaba ambientada la serie Hawai 5-0, si la derechona ganaba las elecciones en su cortijo andaluz. Y ha cumplido su palabra, que para eso está American Airlines Europe. Billete sólo de ida, no vaya a ser que Arenas gane en marzo y tenga que quedarse allí, cultivando bonsáis con forma de palmeras de huevo o de chocolate, a elegir.

El mismo domingo hizo el equipaje por la noche. Se llevó las herramientas necesarias para seguir labrando joyas con las piedras volcánicas que en Hawai no es que abunden, es que la isla es eso mismo, puro volcán solidificado. Ayer se encajó en el aeropuerto de Barajas y soltó eso tan rancio que dicen los sevillanos cuando están hartos de coles y se van de regreso a su casa. «Ya voy a estar yo en Honolulú». Con esa frase Felipe ha demostrado que se puede ser un señorito sin necesidad de llevar pomposos apellidos unidos con guiones y preposiciones, y que la alternancia no cabe en la cabeza de los que piensan que el poder les pertenece por su bella cara.

Es una pena que un político con el talento de Felipe González no invierta su tiempo en compartir esos conocimientos con los jóvenes de su ciudad. Es una pena que Sevilla no le haya dedicado ni un mísero callejón a quien fue presidente del Gobierno durante catorce años. Es una pena que ese sectarismo, hijo del rencor, se haya instalado en la ciudad que lo vio nacer y que debería mantener otro tipo de relación con alguien de semejante valía. Pero entre los intransigentes que le niegan los honores debidos a su trayectoria, y su empecinamiento en denigrar a quienes no piensan como él, la figura de un estadista se arrastra por el territorio embarrado del frikismo hawaiano.

Ya es hora de suturar estas heridas que sólo provocan infecciones en los tejidos sentimentales de la ciudad. Felipe debe retirarse de la disputa partidista que ya no conduce a nada porque su tiempo pasó hace demasiados años. Felipe debe dedicarse a la comunidad, que para eso cobra una generosa pensión que le pagamos entre todos, y compartir sus experiencias con los jóvenes sevillanos a través de sus dos universidades. ¿O es propio de un socialista hacer negocios con los tipos más ricos del planeta? No podemos caer en ese sectarismo trufado de rencores añejos que pretende identificar a la derecha con el franquismo. Eso queda para el retrovisor de la Historia. Ahora es el momento de mirar al futuro. Y de mandarle una postal de la Giralda a Felipe González Márquez, urbanización Beautiful Views, Honolulu, Hawai. Para que no olvide alguno fundamental: Sevilla no es de nadie.

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