Andalucía

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Portugal ya cobra por circular

Hoy entra en vigor el decreto ley que establece el pago de un peaje por circular entre España y Portugal a través de la A-22, que une el Algarve portugués con la costa de la Luz

Día 08/12/2011 - 08.37h

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Si tiene pensado viajar a Portugal por carretera en los próximos días y no ha estado atento a la actualidad lusa debe saber que a partir de hoy un nuevo sistema de peaje pondrá precio a su desplazamiento. Desde el pasado abril el Gobierno portugués viene anunciado lo que es ya un hecho: la autovía A-22, que une el sur de España con el Algarve portugués y Lisboa, conocida como Vía Do Infante, cuenta con un sistema de pago muy especial que ha levantado polémica y ha causado un profundo malestar en Huelva por el perjuicio económico que este peaje ocasionará en dos sectores productivos fundamentales para la economía onubense, el turismo y el transporte.

Los empresarios de Huelva son los que han alzado de manera más contundente su voz en contra de lo que consideran una «injusticia», «una barrera al desarrollo económico de Andalucía y el Algarve, y un salto atrás de veinte años en la cooperación transfronteriza apoyada por la Unión Europea», que financió esta autovía, única forma de conexión directa entre España y Portugal.

El Decreto Ley 11/2011 del Gobierno luso establece exenciones y descuentos para sus conciudadanos, y crea de esta forma una clara discriminación entre españoles y portugueses que se mueven en ambas direcciones en un mismo territorio. De esta forma se ponen trabas a la libre circulación de personas y mercancías en la propia Unión Europea. Los que más desplazamientos realizan, los transportistas, también han manifestado su malestar con la medida. Un colectivo tan numeroso como éste del que forman parte 271.588 usuarios, tiene mucho que decir en este asunto. El principal escollo que encuentran estos trabajadores es el sistema de cobro implantado que obliga a la adquisición de un dispositivo que permite el pago automático al cruzar el control correspondiente, el cual implica una serie de gastos que pueden resultar gravosos para los que no trabajen con un nivel importante de mercancías.

Los precios son significativos. Tan solo adquirir la máquina cuesta 27 euros, hay que recargarla por un importe mínimo de 50 euros y el saldo de cada conductor caduca a los tres meses. Las estaciones de servicio portuguesas serán puntos de venta y recarga de estos dispositivos de peaje, cuyo uso será obligatorio desde la localidad portuguesa de Tavira por lo que las dos primeras salidas de la autovía A-22 tras cruzar el puente internacional de Ayamonte, correspondientes a los municipios de Vila Real de Santo Antonio y Altura quedan exentas de pago. De esta forma, tan solo los restaurantes de estas dos localidades escaparán de la merma de clientes que puede suponer la implantación del peaje en el resto de pueblos conectados a esta vía.

Es costumbre habitual y uno de los atractivos turísticos de la zona desplazarse al Algarve portugués a comer o cenar para disfrutar la gastronomía de la zona. Ante este desolador panorama, acontecido además en plena crisis económica, sólo podrían poner buena cara los empresarios del sector. Otro de los damnificados por la injusta medida es el sector del golf. El turismo residencial y el relacionado con la práctica de este deporte rompen la estacionalidad del turismo en una zona costera como la de Huelva en la que más de la mitad de las plazas hoteleras permanecen cerradas en invierno.

Los jugadores de golf representan una significativa cantidad en los desplazamientos y estancias de la zona. Sólo el año pasado llegaron a Huelva desde el aeropuerto internacional de Faro más de 70.000 jugadores de golf, del total de 90.000 usuarios de los campos de golf ubicados en la provincia onubense. Si esta cifra es significativa, no lo es menos al compararla con el número total de desplazamientos turísticos, 300.000 personas que, procedentes del citado aeropuerto, concluyen su viaje con una estancia en la costa de Huelva.

¿Cuáles son las alternativas a este carísimo peaje? ¿Las carreteras secundarias en mal estado? ¿Un melancólico paseo en barco sobre las aguas del Guadiana? ¿Quiere Portugal hacernos olvidar las consecuencias del progreso con un «progreso» que no nos hace felices? ¿Dónde quedó aquello de una Europa sin fronteras? Todos los sectores continúan haciéndose esas preguntas mientras los Gobiernos de Griñán y Zapatero resolvieron el asunto enviando una carta. La agrupación provincial del PSOE ahora se conforma con «rechazar rotundamente» la medida con el envío la semana pasada de una escueta nota de prensa que contrasta con el interés mostrado por el PP, que viene lamentando la actitud pasiva de los socialistas que no han hecho nada para que el Gobierno de Sócrates primero, y el de Passos Coelho ahora rectifiquen la polémica medida y deroguen el decreto que blinda definitivamente las carreteras portuguesas a los vehículos españoles.

Mientras, el movimiento «Algarve-Peajes en la A-22 No» ha presentado una providencia cautelar en el Tribunal Administrativo y Fiscal de Loulé, en Faro, para solicitar la suspensión del decreto ley del Gobierno portugués. Una plataforma más de indignados planta cara a las acciones de los gobiernos. El país vecino ha puesto precio a los placeres que nos brinda. Mientras nosotros permitimos que disfruten de Andalucía gratuitamente, ellos cierran el Algarve. Portugueses y españoles buscan alternativas y opciones que no abran más las grietas de su maltrecha economía. ¿Acabará costando dinero la brisa del Atlántico?

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