Andalucía

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Nadie quería ser concejal

El alcalde de Encinasola incorpora a un vecino que no iba en las listas como edil al quedarse sin candidatos

Día 07/01/2012 - 22.35h

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Un municipio con poco más de 1.500 habitantes censados con un Ayuntamiento sin recursos para pagar las nóminas de los concejales y un alcalde que gobierna en minoría. Esta es la radiografía de la difícil situación a la que se ha enfrentado el primer edil de esta localidad de la sierra de Huelva, Ángel Méndez.

En las pasadas elecciones municipales, IU obtuvo cuatro concejales frente a los tres conseguidos por el PSOE y a los dos que obtuvo la candidatura del PP. Para no perder la mayoría simple con la que gobierna desde el pasado mes de mayo, el alcalde comunista se ha visto obligado a recurrir a un vecino que no se presentó a las elecciones para cubrir la baja de su número dos, Pasión González, que dimitió recientemente alegando motivos profesionales y económicos.

Por estas mismas causas, los siguientes en la lista también han rehusado a hacerse con el acta de concejal de la edil dimisionaria. Uno por uno, el alcalde fue llamando a todos los miembros de su candidatura sin encontrar respuesta positiva alguna.

Ante esta tesitura, Ángel Méndez amplió su búsqueda en el pueblo hasta que un ciudadano ajeno a candidatura o actividad política alguna, ha decidido incorporarse al gobierno municipal. Es lo que tiene la política cuando se convierte solo y exclusivamente en servicio al ciudadano. Al no cobrar, los concejales de Encinasola no pueden ser liberados. Esto es, no pueden renunciar a su trabajo fuera del Ayuntamiento y por su labor en el consistorio no reciben remuneración económica alguna.

Así las cosas, y consultada la ley electoral, el alcalde ha recurrido a los vecinos para no perder la mayoría simple con la que gobierna el municipio, en una maniobra que desde la formación izquierdista consideran del todo legal.

No es la primera vez que en Encinasola se enfrentan a una delicada situación municipal, ya en el anterior mandato, el entonces alcalde socialista, ante la imposibilidad de que hubiera liberados, decidió contar con todos los partidos políticos con representación en el pleno para que participaran en las tareas de gobierno. De un gobierno de concentración hemos pasado a una gestión en la que un ciudadano representará a sus vecinos sin ir en lista electoral alguna. Eso sí, sin cobrar y apoyando al alcalde comunista. Todo un ejemplo de soberanía popular.

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