La mayoría de las hermandades no tiene actualizadas las pólizas de seguro de su patrimonio en relación con el alza que está experimentando el precio del oro en el mercado
Día 19/01/2012
En 2011, el precio del oro dobló su valor. La incertidumbre de los mercados provocó que los inversores acudieran a esta materia prima porque es considerada un «valor refugio», es decir, un bien con garantías de revalorizarse en el tiempo.
La fiebre por el oro ha desencadenado que en el último año haya subido su precio en un 50% cuando en las anualidades anteriores apenas se había evidenciado subida alguna.
Esta situación ha puesto en jaque a muchas hermandades cuyas pólizas de seguros se contrataron cuando el precio del oro estaba a la mitad de su valor actual. Es decir, cuando se intente reponer una pieza que ha sido robada o que haya sufrido algún siniestro, el seguro aportará el equivalente al valor tasado en la fecha en la que se contrató el seguro.
Por ejemplo, una corona de oro de una dolorosa para la que se hayan empleado dos kilos de oro pudo costar hace una década entre los 18.000 y los 20.000 euros. En la actualidad, tras la subida del oro, el valor de esa pieza —sin contar la mano de obra— puede ascender a los 50.000 euros. Sin embargo, la mayoría de las pólizas de seguro contratadas por las hermandades sólo harían frente al valor originario de la tasación.
Fernando Jiménez, presidente de la Asociación de Joyeros, Relojeros y Orfebres de Sevilla, recomienda que «las hermandades actualicen sus pólizas y pongan sus bienes al valor real ya que si hay un siniestro o robo, las corporaciones se pueden llevar una desagradable sorpresa al saber que se les paga la mitad de lo que hoy valen sus obras». Jiménez asegura que muchas hermandades «no son conscientes del importante patrimonio que albergan en sus casas de hermandad. En la mayoría de las ocasiones se prima más lo sentimental que el valor real y lo normal es que las hermandades no estén asesoradas ni por joyeros ni por orfebres que tasen el valor actual de sus obras».
Fenómeno parecido ha ocurrido con la plata que, no sólo ha aumentado su valor, sino que su demanda ha crecido en un 100%. La plata es, tras el oro, la siguiente materia prima de valor refugio. Y, precisamente, son las hermandades y cofradías las que se destacan por conservar bienes realizados con estos materiales.
«Nos consta que algunas compañías de seguros ya han alertado a las cofradías que tienen aseguradas para informarles de esta nueva coyuntura. Es importante porque hay hermandades que lo que tienen tasado no llega ni al 25% del valor que su patrimonio ha alcanzado ahora», explica Jiménez.
Esta recomendación debe hacerse extensible a otro tipo de instituciones e, incluso, a particulares que pueden tener desfasados sus seguros con los actuales valores que han alcanzado tanto el oro como la plata. Consecuencias de una crisis que cambió el ladrillo por los metales más preciosos.


