España se mantiene este año en el puesto 39 de 179 dentro del Índice de Libertad de Prensa que elabora anualmente Reporteros sin Fronteras (RSF) y supera a Estados Unidos, que en la edición de 2011-2012 ha caído 27 puestos (del 20 al 47) lastrado por las numerosas detenciones de periodistas que cubrían las marchas de Occupy Wall Street.
Mientras que en España y, en general en el conjunto de la Unión Europea, el informe señala un "cierto estancamiento de la situación" que se vivía en el año 2010, en el resto del mundo ha habido numerosos cambios en el ranking de este año debido a la represión con que algunos gobiernos han reaccionado a las revueltas en el mundo árabe o a la manera en que se han enfrentado a las manifestaciones democráticas de sus ciudadanos, como el caso de Occupy Wall Street en Estados Unidos.
Así, la censura impuesta por Siria, Bahréin y Yemen tras los movimientos prodemocráticos o de oposición ha provocado su caída en el ranking de RSF, en donde nunca antes habían estado tan mal clasificados. Bahréin ha descendido 29 lugares hasta el puesto 173; Siria, que ya estaba mal clasificado en 2010, se hunde un poco más en la clasificación hasta el puesto 176; y Yemen, presa de la violencia generada por los enfrentamientos entre la oposición y los partidarios del presidente Alí Abdulá Salé, cae hasta el lugar 171.
También Egipto ha perdido 39 lugares (166º), al mantener el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), en el poder desde febrero de 2011, las prácticas vigentes durante la dictadura de Hosni Mubarak.
Fuera ya de la denominada "primavera árabe", Chile, que ha caído 47 lugares hasta el puesto 80; Bielorrusia, que ha descendido 14 puestos hasta el 168; Turquía, que ha experimentado un retroceso de 10 puestos hasta 148; y Brasil, que ha perdido 41 lugares hasta el puesto 99 debido a una "elevada inseguridad" que se tradujo en la trágica muerte de tres periodistas y blogueros, son otros países que han visto como la libertad de prensa se reducía en sus territorios.



