Hace cuatro años, sólo un grupo de optimistas irreductibles —el 7,8% de los encuestados— pensaba que el PP iba a ganar las elecciones en Andalucía. Hoy esta apreciación es compartida por el 64,6%, frente a un 19,4% que ve al PSOE como ganador en las urnas.
Este giro radical ejemplifica el cambio de percepción de los populares en Andalucía, pues al PP se le ha dejado de ver como partido perdedor —el 68,2% considera probable o muy probable que gane— y antipático. En 2008, el 47,7% citaba al PSOE como el partido por el que sentía más simpatía, un porcentaje que desciende ahora al 35 por ciento. Por el contrario, hace cuatro años el PP era visto con simpatía por el 24,9%, mientras que hoy el 31,6% admite su afinidad.
Sin embargo, a la hora de nombrar un partido al que nunca votaría, los electores andaluces siguen nombrando al PP —24%— en mayor medida que al PSOE —12%—.



