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Tiberio Guarente llegó como un futbolista de peso al Sevilla por cinco temporadas y con una cláusula de rescisión de 30 millones de euros, tras erigirse en uno de los líderes del Atalanta. Los técnicos hablaban de él como «un jugador con buena capacidad tanta ofensiva como defensiva y con buen control de balón». Además, se resaltó entonce, que ya se había intentado fichar a Guarente en la temporada anterior, «pero que el Atalanta fijó un precio desorbitado».
Sin embargo, su inicio en el club de Nervión no pudo ser peor. El jugador de Pisa fue operado el 11 de noviembre de 2010, después de que una grave lesión latente en los cartílagos de la rodilla derecha le diera la cara y, desde entonces, ha pasado a un segundo plano provocando la incomprensión del sevillismo, que desconoce qué es lo que está ocurriendo con él.
Mientras que el jefe de los servicios médicos, José Naranjo, reiteró a este periódico que Guarente tiene el alta médica desde hace ya varios meses, el entrenador del equipo blanco, Marcelino García Toral, parece no tener mucha confianza en el futbolista, pues ni siquiera lo lleva en las convocatorias. ¿Qué es lo que ocurre entonces? ABC quiso conocer la opinión del galeno Naranjo y sus explicaciones no han podido ser más claras. No juega porque el asturiano no lo pone podría ser, a grandes rasgos, lo que sostiene el médico del club. Si bien es cierto que en su demarcación es, quizás, en la que más futbolistas hay (Medel, Trochowski, Rakitic o Campaña), sí que llama la atención que ni siquiera entre en las convocatorias.
El jugador, prudente, sólo ha hablado en una ocasión durante este proceso y ocurrió el pasado 15 de noviembre. «No estoy para jugar 90 minutos. Esto creo que es imposible, pero hablo con el míster y estamos esperando el momento justo para entrar en la convocatoria y conseguir un buen resultado en el campo», sostuvo entonces el mediocentro.




