«Habéis demostrado que nada es imposible y que sóis capaces de conseguirlo todo». Con estas palabras quiso destacar el alcalde, Juan Ignacio Zoido, el buen hacer y la imaginación de las once mujeres gitanas que protagonizaron el último taller Fashion Art, el séptimo, que se ha desarrollado con motivo del paso por Sevilla de esta muestra, organizada por la Fundación Konecta.
La integración a través del arte es una de las finalidades que Konecta se ha marcado con esta singular iniciativa, comisariada por el diseñador Manuel Fernández y que ayer se puso de manifiesto en el Casino de la Exposición. María Luisa, Alicia, Sara, María Delfina, Carmen Montero, Amelia, Sonia, Paula, Carmen Rivas, Coral y Pilar, pudieron ver hecho realidad de esta manera algo que nunca hubieran imaginado cuando comenzaron en el Taller de Costura Industrial para mujeres de El Vacie que se lleva a cabo, desde hace más de diez años, en el Centro de Educación de Adultos Sánchez Rosa, en Pino Montano, muy próximo al asentamiento chabolista, desarrollado por la entidad Movimiento por la Paz (MPDL) y subvencionado por Sevilla Solidaria. Junto a su monitora, Paqui Portillo, las mujeres —de entre 16 y 35 años de edad— iniciaron la jornada con una visita temprana a la exposición para después plasmar en dibujos lo que habrían de trasladar al tejido.
«Me están sorprendiendo porque ellas suelen confeccionar, no pintar», comentaba la monitora, que seguía muy de cerca la actividad de sus pupilas, algunas de las cuales lucían ropas hechas por ellas mismas, como Pilar que vestía una de sus faldas y que relataba que también hace cosas por encargo. «Me daba “lache” venir», decía tímida sin perder de vista la faena que tenía por delante. «Me gustaría que esto se repitiera», sugería una joven Coral, mientras no dejaba de trabajar en el traje que pintaba junto a su compañera Sara y al que, según confesaba, «estamos echándole imaginación». Algunos de los autores con obras en la exposición estuvieron echando también una mano a estas improvisadas artistas. Entre ellos, Ricardo Suárez, quien advertía que eran «mujeres muy resolutivas y con mucha creatividad». Al mismo comisario de la muestra, Manuel Fernández, le llamaba la atención las «ricas combinaciones de color y la ausencia de volantes. Son gitanas casi minimalistas», apuntaba.
Una mención especial
Pero los nervios y la ilusión de estas mujeres quedaron a flor de piel cuando llegó la hora de que las jóvenes modelos de Eventos 21 desfilaran por la pasarela con los diez diseños que ellas, sobre trajes confeccionados, habían pintado con acrílicos y purpurina. Todo un derroche de colorido, fantasía y originalidad, por el que recibieron un diploma y una de ellas, además, una mención especial por su labor. La afortunada fue Carmen Rivas, de 35 años, que lleva en el taller de Pino Montano unos «cinco o seis meses» y que, sorprendida, sólo acertaba a asegurar que «he pintado lo que me ha venido a la cabeza».
A este desfile de clausura asistió el presidente de Konecta, José María Pacheco, quien subrayó la importancia que para ellos tiene el proyecto social que desde la fundación vienen desplegando así como «la apuesta de arte y sensibilidad» que se daba cita en la jornada de ayer y que quisieron secundar rostros muy conocidos como Pastora Vega, madrina de Fashion Art; César Cadaval, Eduardo Dávila Miura, Rafael González Serna o Francisco Rivera, entre otros.


